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16 diciembre 2009
Easing Along desde la mirada estadounidense
Easing Along desde la mirada estadounidense
Andrew Caulfield. De su columna Pedigree Insight, publicada por el Thoroughbred Daily News (TDN)
Los acontecimientos del último fin de semana en la Argentina levantaron la pregunta de si los criadores de los Estados Unidos perdieron una oportunidad cuando Claiborne Farm repatrió a Easing Along para la temporada de servicio de 2008.
De acuerdo con las cifras del Jockey Club, el hijo de Storm Cat atrajo sólo 58 madres a un costo de 10.000 dólares el salto, reportándose luego 35 crías vivas. Claiborne compró un interés de Easing Along cuando estaba en el Haras El Alfalfar, luego de que su primera generación en las pistas disfrutara un significativo suceso en 2006 y 2007.
Sin embargo, fue al famoso Haras La Quebrada donde retornó tras su fugaz paso por Claiborne, y el experimento no se repitió en 2009. Quizás esto fue lo mejor, juzgando la situación ante la carencia de entusiasmo por los hijos de Easing Along que hubo el mes último en Keeneland, donde sus precios se movieron en un rango de los 2500 a los 12.000 dólares.
Debo admitir que hubiera tomado una decisión similar para considerar a Easing Along dentro de una industria en la que hay disponibles muchos otros hijos de Storm Cat. ¿Por qué elegir uno cuyo más fino logro había sido ganar un maiden special weight sobre 1400 metros y un allowance en la milla ambos en Aqueduct a los dos años?
El hecho que de Easing Along estuviera fuera de la pista durante su segundo año sugería que había tenido problemas, y sus ganancias de 5390 dólares sobre tres actuaciones a los cuatro no agregaban nada a su reputación.
De todas formas, su corto paso por los hipódromos debería ser medido como referencia contra su fabuloso pedigree. Cadillacing (Alydar), su madre, ganó el Ballerina Stakes (G1); su segunda madre no es otra que Relaxing (Buckpasser), Campeón Yegua Adulta de 1981; su bisabuela, Marking Time (To Market), se impuso en el Acorn Stakes; y su quinta y sexta madre son las célebres productoras Big Hurry (Black Toney) y La Troienne (Teddy).
Cadillacing había producido anteriormente otros reproductores, y el mejor calificado fue el ganador de grupo uno Strolling Along (Danzig), que dio apenas un ganador de grupo tres en su corta campaña. Propio hermano del anterior, pero sin actividad en las pistas, Game Plan, lo hizo bastante mejor en California donde produjo al grupo uno Mistical Plan; The Jogger (Danzig) generó por su parte un par de vencedores en pruebas de grupo en Nueva Zelandia.
El más relevante de los hijos de Cadillacing en la reproducción, sin contar a Easing Along, por supuesto, fue seguramente Lion Hearted, el propio hermano de este, que fuera segundo en un par de clásicos de la velocidad. Sin embargo, su crédito es de apenas un titular de grupo sobre 387 crías en edad de correr, y nacido en Maryland.
Está claro que Easing Along debería de haber luchado muchísimo para destacarse en una industria tan grande como la de los Estados Unidos. Felizmente, ha demostrado una historia muy diferente en la Argentina, donde su hijo Interaction le agregó a su victoria en el Gran Premio Jockey Club (G1) -segunda escala de la Triple Corona-, un decisivo triunfo en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1), sobre adicionales 400 metros.
Easing Along también demostró su clase y versatilidad produciendo al ganador de otro de los grupo uno de la tarde, llamado Llorón Cat. De cuatro años, tuvo abundancia de superioridad para imponerse en los 1000 metros del Gran Premio Féliz de Alzaga Unzué. Todas estas carreras fueron disputadas sobre el césped, pero Llorón Cat también es ganador en el máximo nivel en la arena.
Llorón Cat no es el primer buen sprinter hijo de Easing Along, que también es responsable de Compasivo Cat, vencedor en el Gran Premio Estrellas Sprint (G1) de 2008 y que también se lució en la grama dentro de ese nivel. Qué Piensa Cat es otra de sus crías en ganar grado uno.
Estos números bien merecen advertir que Easing Along sólo tiene tres generaciones con al menos tres años en las pistas, y en total suman 140 productos. Su cuarta camada, actualmente de dos años y ya en actividad con algunos ganadores, llega a 41 crías, pero sus éxitos tempranos con Compasivo Cat y Qué Piensa Cat le permitieron acceder a libros más extensos. Así, cuenta con 78 yearlings y con 71 destetes.
Es interesante que La Quebrada, que lo ha hecho tan bien desarrollando padrillos como Southern Halo, cuente con tres descendientes de Storm Cat en su stallion roster; los otros son Grand Reward y The Leopard. Otros miembros de la exclusiva cabaña son Mutakddim (Seeking the Gold), El Corredor (Mr. Greeley), Indygo Shiner (A.P. Indy) y Luhuk (Forty Niner).
En el pasado, destacados ganadores del Gran Premio Carlos Pellegrini tuvieron su chance de actuar como padrillos en Kentucky, siendo probablemente el más famoso de ellos Forli, vencedor en la edición de 1966 y que dejó una marca indeleble en Claiborne Farm produciendo a Special y a Tuerta.
Con este antecedente se volvería fascinante ver cómo le iría a Interaction en los Estados Unidos. Su madre, Inter Rails es por Ride the Rails, cuyo nombre se ha vuelto mucho más familiar en los últimos dos años gracias a la progenie del muy talentoso Candy Ride.
Como Ride the Rails, por Cryptoclearance, Interaction representa la popular combinación entre Storm Cat y Fappiano. Tal vez significativo sea que Candy Ride ha disfrutado algunos de sus mejores momentos con yeguas madres de la línea de Storm Cat. Capt. Candyman Can es por una hija de Storm Creek y Evita Argentina por una descendiente de Forest Wildcat.
La tercera madre de Interaction, Infinity (El Virtuoso), también aparece en la misma posición dentro del pedigree de Don Incauto, ganador de grupo uno hijo de Roy, este por Fappiano. 
Esta rama materna también produjo al grupo uno Intérprete (Farnesio), entre cuyas hazañas se cuenta la de ser el abuelo materno del campeón Invasor (Candy Stripes).
Tal vez aquí está la respuesta de por qué Easing Along ha emergido como un contendor serio en su patria adoptiva. Bastante seguido, los criadores en Argentina están forzados por su presupuesto más limitado a escoger entre pedigree y performance en los padrillos que allí se importan.
Si la sangre de los reproductores son los suficientemente fuertes, los criadores están preparados para perdonar algunos defectos que puedan presentar las campañas.
Como consecuencia, estos caballos terminan recibiendo un standard mayor de yeguas madre de las que jamás hubieran recibido en su tierra nativa.

Andrew Caulfield
De su columna Pedigree Insight, publicada
semanalmente por el Thoroughbred Daily News (TDN)

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