Lode, la clonación y los cracks eternos
1 Diciembre, 2017 Share

Lode, la clonación y los cracks eternos

El fantástico padrillo tuvo su copia genética, Lode 01 (foto), que murió la semana pasada; en 2017 nacieron 3 “gemelos” más

El tema de la evolución en materia de genética en los caballos hace tiempo que mueve la aguja en la rama “deportiva” de la raza. El polo es la actividad que más ha invertido y desarrollado en el tema, con la gran imagen de Adolfo Cambiasso jugando hace unos días apenas su partido número 100 en el Abierto Argentino con su adorada Cuartetera -para muchos, la mejor yeguas de la historia- y sus siete clones, un verdadero record mundial.

Si bien el turf no permite ningún tipo de reproducción que no sea natural -léase inseminación artificial-, es bien conocido el peso que los pedigrees de los hipódromos tienen en muchos de los más destacados caballos jugadores de polo. Indulto (Liloy) en algún momento, Rainbow Corner (Rainbow Quest) en otro o el propio Southern Halo (halo) han sido padrillos SPC buscados por los “poleros” para mejorar su cría. El último gran caballo puro que se reveló como un generosísimo reproductor en el ambiente de los tacos fue Lode (Mr. Prospector), y es al aparecer el nombre del inolvidable alazán de Santa María de Araras cuando el tema de los clones se mezcla con los caballos de carrera.

Ocurre que el hijo de Mr. Prospector fue el primer ejemplar de renombre en el país del que se logró una copia genética, proceso que se inició unos pocos meses antes de que el ganador de estadísticas muriera en los campos marplatenses de la cabaña de Julio Bozano.

Nuestro país está entre los más avanzados del mundo en la clonación de animales y de caballos. Kheiron Biotech es una de las empresas líderes del sector y con mayor cantidad de suceso, no sólo a nivel regional, sino a nivel mundial. Daniel Sammartino es el hombre detrás del laboratorio, ex Vicepresidente Ejecutivo de Techint, su firma está a punto de llegar a las 100 “copias” exitosas al cabo de un mismo año, una marca jamás alcanzada.

Fue justamente en Kheiron Biotech y para la cabaña Doña Sofía, también de Sammartino, donde se concretó el nacimiento de Lode 01, el clon del padrillo crack y que, paradójicamente, murió hace una semana a los 4 años luego de sufrir un cólico cerrado. “Fue una gran tristeza el haberlo perdido. Se hicieron todos los esfuerzos, incluso, se intentó operarlo en Kawell, pero ya llegó demasiado comprometido y poco pudieron hacer los veterinarios”, cuenta Daniel, todavía con la bronca de un evento tan triste, pero a la vez ilusionado: “Por suerte, tenemos un banco de esperma importante y esta temporada logramos tres nuevos clones de Lode, aunque les queda mucho camino por recorrer”.

El arribo de Lode a las grandes ligas del polo se produjo de la mano de su Sportivo, consagrado como un reproductor de los más generosos en Ellerstina, y de sus hijas La Mecha, Dinamita, Pugilista y Caccia. Lode no es el único gran clon puro en la Argentina, aquí también Cambiasso importó un clon del mismísimo Storm Cat y se dice que el fantástico Galileo (Sadler’s Wells) es el próximo gran objetivo.

Por supuesto que ninguna de esas copas genéticas pueden ser reconocidas como SPC, pero para el polo, que sí permite e inscribe esos logros de laboratorio, son piezas invaluables y que han permitido abrir una nueva etapa en el desarrollo de la cría para el deporte, que ya desde hace varios años trabaja con la fecundación de embriones en yeguas receptoras.

Interesante la conexión de los “puros” con los clones para interiorizarse qué es precisamente un clon: “Es un animal que tiene un ADN exacto al original, y, particularmente el caballo, es una de las razas más complicadas de replicar”, define con sencillez Sammartino.

¿Cuál es el proceso para lograr la clonación? El empresario lo cuenta de forma coloquial: “Básicamente se necesita un óvulo de una yegua para insertarle el ADN del caballo que se quiere clonar; casi siempre usamos óvulos cadavéricos, que se compran y se preservan ‘con vida’. Por un proceso electro químico y sin el aporte de un espermatozoide se produce un embrión con las células de, por caso, un Lode. Todo va a una ‘estufa’ y si prospera se realiza la transferencia embrionaria a una yegua receptora para luego sí ya seguir un proceso natural”.

-¿El proceso generalmente tiene éxito?

-No, la mayoría de los óvulos no prosperan. La proporción de clones logrados sobre experimentos realizados es bajísima. Como contrapartida, la sanidad de los clones logrados es muy superior a los caballos nacidos por inseminación de forma natural. Eso es un logro, porque muchas veces la clonación se asocia con patologías como retracción en las patas, síndrome de mala adaptación o cordón umbilical engrosado.

-¿Cuando comenzó Kheiron su trabajo para lograr la clonación?

-El laboratorio empezó a funcionar en 2012 y al año siguiente logramos los primeros resultados. Este año llevamos casi 100 clones nacidos y es un motivo de orgullo para nuestro equipo.

-Si un clon es una copia identica de un caballo X, ¿porqué se dan diferencias en sus marcas en las patas, la cabeza, etc?

-El óvulo de la yegua influye en el pelaje, como así también el aporte de la receptora durante el proceso de gestación. Digamos que un clon es un gemelo. No se sabe a ciencia cierta porqué se dan esas diferencias, pero la naturaleza también hace su parte. Cuando se realiza la clonación se desprograma parte de la célula y luego se reprograma, no podemos olvidarnos.

El mundo tuvo su reticencia con el tema de los clones en un principio y Sammartino recuerda: “Había una creencia de falla conceptual. Cuando murió la oveja Dolly se pensaba que había sido de vieja, que había tomado la edad de la original. Pero luego se descubrió que no, que fue un virus lo que la mató. El reloj biológico del animal vuelve a cero con el clon”.

-¿Es caro clonar un caballo?

-Sí, no es algo accesible. Un clon es algo muy difícil de lograr, de mucha prueba y error. Nosotros en particular tenemos varios clientes de polo, porque es una actividad en la que ya se empiezan a ver los resultados, y ahora en el salto también el ambiente está confiando en que los clones funcionan. Lo que sucede es que tanto en el polo como en el salto los caballos son buenos a una edad avanzada, a los 7 u 8 años. En el turf a los 2 ya están corriendo y muchas veces se sabe allí que son buenos, pero en los otros deportes ecuestres se demora más el proceso.

-Esos buenos resultados ya son visibles…

-Sí, definitivamente. Cambiasso tiene sus Cuarteteras y hay algunas que ya se opina que son más talentosas que la original, pero depende mucho también de cómo se hizo el caballo en sí en la doma, en el entrenamiento, esa parte no la manejamos desde el laboratorio.

-¿Cómo es eso?

-El clon tiene todas las condiciones dadas en su ADN para tener la misma habilidad que el original, pero cuando entra en juego la mano del hombre esas condiciones pueden perderse. Por ejemplo, si un clon no tiene un amanse correcto es muy probable que no sea bueno.

Sammartino da un detalle importante sobre el tema clonación: “Una bondad del sistema es su atemporalidad. Por ejemplo, nosotros logrados dos clones de Levicu, una yegua polera estadounidense de Gonzalo Pieres que era fenomenal y después de que pasaron muchos años de su muerte. Su genoma se criopreservó por más de una década a una temperatura de 200 grados bajo cero y permitió realizar con éxito la clonación”.

El sistema de clonación permite también “corregir” errores: “Toro, el caballo de Lolo Castagnola, o Califa, de Mariano Aguerre eran castrados y nunca pudieron tener cría, obviamente. Pero por intermedio de la clonación de ellos se pudo retomar una línea excelente para el polo, pues sus copias fueron enteros y sirven como padrillos…”.

-¿Los clones son “oficiales”?

-Sí, si, totalmente. Se reglamentó todo en la Asociación Argentina de Polo y se pueden inscribir como un caballo más, porque, en el fondo, son lo que son: un caballo.

Sammartino cuenta que “A Lode se lo usó poco, porque cuando se le descubrió su habilidad para el polo ya era un caballo con muchos años, y el clon nos permitió estirar o recuperar el linaje de tan exitoso reproductor”. Pero no todo es felicidad cuando se trata de lograr un clon: “Por ejemplo, hicimos varios intentos para duplicar a Luhuk en La Quebrada, luego de un acuerdo que realizamos con Hernán Ceriani Cernadas, pero en todos los intentos fracasamos. Quizás lo volvamos a intentar, pero por ahí la edad del caballo, tan adulto, hace que los intentos se frustren. Veremos”.

El hombre fuerte de Kheiron está entusiasmado también por lo que se viene: “Hoy justamente estamos anunciando que producimos los primeros embriones equinos editados genéticamente, lo que permite buscar la mejora genética por elección. Lo que tomaría años o siglos de evolución ahora se podría conseguir con una tijera biológica de precisión, cortando el ADN donde se pretenda cortarlo para insertar el gen que uno desee. Creemos será una herramienta potente en el futuro. El trabajo se realizó en conjunto con la Fundación Fleni”.

“La performance deportiva tiene un límite; nuestro objetivo es superarla junto a nuestros clientes”, se puede leer en la página web de bienvenida de Kheiron Biotech. Si bien en materia de caballos de carrera la clonación es inviable, “indirectamente” y gracias a padrillos fantásticos como Lode o Storm Cat, el duplicarlos permitió que el polo dejara trabajar a la genética para preservar tan valiosas líneas.

La tecnología de clonación permite generar nuevas crías que son réplicas genéticas de animales deportivos destacados, tanto en performance como reproductores. Es sin dudas la más poderosa y precisa herramienta de reproducción jamás creada. Los sangre pura de carrera y las carreras están lejos de enfrentar un panorama de permitir la competencia de caballos clonados, por no decir que luce imposible, pero el aporte de Lode y sus clones linkean nuestra maravillosa actividad con el trabajo de los científicos de Kheiron Biotech y la genética.

Lode original murió, y Lode 01, por desgracia también. Pero vienen marchando tres nuevas copias genéticas del fenomenal caballo de Santa María de Araras. Hay Lode para rato, ahora, continuando su línea en el ambiente del polo. Si se es crack, se es crack para todo…

Diego H. Mitagstein

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