Luis Pagella guapeó a los dólares y vivió tremenda alegría
13 Marzo, 2018 Share

Luis Pagella guapeó a los dólares y vivió tremenda alegría

El propietario rechazó una oferta importante y apostó a conquistar el Latinoamericano, con resultado perfecto

MONTEVIDEO, Uruguay (Especial para Turf Diario).- Emocionado hasta las lágrimas, Luis Pagella se dio el gran gusto que soñó desde que dijo que no a un llamado del exterior para comprarle a Roman Rosso, su crack. Guapeó ante los dólares el responsable del Stud La Primavera, y en Maroñas el alazán le dio el regalo tan buscado.

“Es cierto, hubo una oferta que no me convenció. El caballo siempre está en venta, pero yo tengo una idea de lo que vale y la considero justa. Confío mucho en Roman Rosso, porque es un potrillo y para mí los caballos tienen su techo a los 4 y 5 años; mirá si tiene para mejorar todavía. Hoy tuvimos un premio importante, por lo que económicamente acertamos con la decisión”, cuenta Luis, desbordado por la emoción.

“Ya había tocado el cielo con las manos una vez, y ahora puede decir que lo toqué dos veces. ¿Qué más puedo pedir? No se qué pasará de aquí en más, pero no descarto que Roman Rosso vaya a correr a los Estados Unidos con mis colores. Hay que manejarlo, volver, reunirme con Jorge Mayansky Neer, el jockey, con todos. Vamos a pensar bien qué hacer. Estoy convencido que en Estados Unidos no haría un mal papel”, da un panorama de lo que podría ser el futuro del campeón Latinoamericano.

El triunfo y la jornada fueron especiales para el propietario. Lo cuenta: “Lo disfruté con mi familia y mi hija, que era lo que más quería. No tengo padre, madre, señora, todos nos han dejado, y haberlo vivido al lado de Sofía me hace más inmensamente feliz. Junto con Sebastián, su pareja, transitamos juntos este camino con las carreras de caballos con mucha ilusión y alegría. Estoy muy contento, no me alcanzan las palabras”.

Pagella cuenta que hace muchos años tuvo otra etapa dentro del turf, cuando Derli Gómez era su entrenador, pero ante el fallecimiento de su esposa debió dejar de lado lo que tanto disfrutaba para criar a Sofía. “Ella era muy chiquita y tenía que darle todo lo que estuviera a mi alcance. Siempre íbamos a los grandes premios juntos, porque la afición seguía, y un día me dijo que comprarámos un caballo. Yo le contesté que comprar era fácil, pero que lo más difícil era encontrar una buena persona para entrenarlo. Derli lo era y en Jorge conseguí lo que buscaba. Son dos ejemplos, es un empate técnico entre ambos. No había tenido suerte de sacar caballos buenos, pero Roman Rosso me los dio todos juntos…”.