Big Red, el caballo más veloz de la historia, festeja medio sigo el 30 de marzo, y el mundo hípico lo recuerda con el mayor de los cariños y respetos

Se podría discutir por horas sobre cuál fue el mejor caballo de la historia. Pero, lo que sí es seguro, es que no harían falta tantas deliberaciones para llegar a la conclusión de que Secretariat fue el más impactante, el más popular, el más rápido de todos. El alazán que cuando corría era un tren de 1200 libras lanzado a toda velocidad, cumpliría hoy 50 años, medio siglo, y el mundo de la hípica lo celebra con cariño, en un momento donde la actividad está parada en casi todo el mundo por el brote de Covid-19.

Si bien los festejos que se habían preparado para el fin de semana que pasó en “The Meadow”, la cabaña de Virginia propiedad de la familia Chenery y donde nació el hijo de Bold Ruler, debieron ser suspendidos por las razones de público conocimiento, eso no impidió que los mensajes tiernos, los saludos y los recuerdos para con “Big Red” fueran millones en las redes sociales.

Con Lucien Laurin en el entrenamiento, Ron Turcotte en la montura y los cuidados de Eddie Sweat, su peón, Secretariat lo consiguió todo en las pistas, después de un inicio inesperado con derrota en Aqueduct, un 4 de julio. Corrió 21 carreras y ganó 16, incluida la Triple Corona de 1973, con esa postal maravillosa e inolvidable de ganar el Belmont Stakes (G1) por 31 cuerpos, provocando quizás la foto más representativa y repetida de la historia del turf mundial.

Favorito en cada una de sus actuaciones, jamás ganó por menos de 1 cuerpo, y sólo Herbull (Herbager), Master Achiever (Raise a Native, Fleet’n Royal (Fleet Nasrullah), Angle Light (Quadragle), Sham(Pretense), Onion (Third Martini) y Prove Out (Graustark) podrán presumir de haber quedado alguna vez delante del fenómeno.

Fue tapa de Time, Newsweek y Sports Illustrated, y ubicó a la hípica en un lugar preponderante de la sociedad estadounidense de principios de los ‘70. Fue tanto lo que giró a su alrededor que ni antes ni después se vio una cobertura parecida. Secretariat marcó una época dentro y fuera de las pistas.

El alazán de las tres patas blancas y con una lista finita en la cabeza dejaba sin aire a los espectadores, los desafiaba, en el buen sentido, pues cada día era capaz de más. Vogue lo llamó en algún momento el Clark Gable de los caballos, en una analogía fantástica, y ya desde su nacimiento fue diferente. A las 12,10 AM de un 30 de marzo de 1970 Somethingroyal (Princequillo) daba a luz al crack, cuya primera descripción fue la siguiente: “Es un potrillo fuerte, bien hecho, con muchísimo hueso”, según las palabras de Howard Gentry, el manager de Meadow por aquellos tiempos. Lo que vino después es historia conocida.

Campeón 2 Años Macho y Caballo del Año en 1972, Caballo del Año, Campeón 3 Años Macho y Campeón Caballo en el Pasto en 1973, Secretariat llegó al Salón de la Fama en 1973 y cuando ganó el Belmont Stakes no sólo lo hizo por los mencionados 31 cuerpos, sino que en el tiempo récord mundial de 2m24s para los 2400 metros de arena. 

Secretariat fue el único deportista no humano que integró el ranking de los 50 mejores atletas del siglo XX en ESPN, y también se convirtió en el primer caballo que tuvo una estampilla lanzada por el correo de los Estados Unidos. Después de que ganó la Triple Corona, Chenery vendió sus derechos reproductivos en 6.000.000 de dólares, para la época un número increíble, aunque a la vez la firma de ese papel involucró la obligatoriedad de retirarlo de las pistas a fines de 1974.

Unas 32.900 personas se acercaron a Belmont Park donde se le realizó una sentida despedida, y desde allí voló hacia el prestigioso Claiborne Farm de Kentucky, donde fue padrillo. Allí produjo 582 crías, con 41 de ellas convirtiéndose en ganadoras clásicas aunque, claro, sin que ninguna de ellas pudiera repetir sus logros, una misión prácticamente imposible. “Mucha gente pensó que alguna vez iba a poder reproducirse él mismo, pero no iba a ocurrir jamás: Secretariat hay uno solo”, diría en 1988 vez John Sosby, manager de aquella cabaña, a la revista People.

Los vecinos de paddock que tenía Secretariat en Claiborne eran Sir Ivor (Sir Gaylord), Drone (Sir Gaylord) y Spectacular Bid (Bold Bidder). El crack nunca le prestó demasiada atención a los dos primeros, pero sí desarrollo una gran “amistad” con el fabuloso tordillo, con el que solían correr “mano a mano” y de lado a lado del piquete, bien pegaditos a las tablas. Alfas, que le dicen.

La más triste de las noticias llegó un 4 de octubre de 1989, cuando el crack inigualable cedía ante una laminitis diagnosticada algunas semanas antes y debía ser sacrificado; tenía sólo 19 años. Cuando se le realizó la necropcia, Thomas Swercezk, el veterinario encargado, se encontró con un dato increíble: el corazón se Secretariat pesaba entre 21 y 22 libras, el más grande que había visto en un caballo. “Quedamos shockeados. Realizamos cientos de estudios antes y después y jamás encontré algo similar. El motor principal de esa máquina tremenda era casi el doble del tamaño normal.

Secretariat fue Leading Freshman Sire en 1978 y ganó la estadísticas de abuelos maternos en 1992 y, algo que pocos saben, cuando llegó a servicio su esperma mostraba síntomas de inmadurez, por lo que sirvió 3 yeguas de otras razas. Su primera cría fue llamada First Secretariat, y tenía como madre a Leola, una Appaloosa. Lady’s Secret, General Assembly, Risen Star, Kingston Rule y Tinners Way fueron los hijos más destacados de Secretariat en las pistas. Quizás su mayor peso en la cría lo tuvo como abuelo materno, con sus hijas produciendo 24 ganadores de G1. A.P. Indy (Seattle Slew), Gone West (Mr. Prospector), Storm Cat (Storm Bird), Elusive Quality (Gone West), American Pharoah (Pioneerof the Nile) y Justify (Scat Daddy) son algunos de los nombres que traen su nombre hasta la actualidad en los pedigrees.

Cuando Secretariat murió, fue enterrado en el cementerio principal de Claiborne, detrás de la oficina, al frente del piquete que por muchos años ocupó Mr. Prospector (Raise a Native), hoy vecino de tumba de “Big Red”.  El haras tiene como tradición sepultar la cabeza, el corazón y los vasos de sus padrillos, pero con Secretariat se rompió la regla y su cuerpo entero se guarda celosamente debajo de la lápida. Hay pocos momentos más emocionantes para un amante de la hípica que el estar parado delante de ella; el tiempo se detiene, la memoria trabaja y todo su legado viene corriendo a la velocidad que él mismo lo hacía.

A veces pueden encontrarse sobre ella esas mentas que tanto le gustaban, pero, mayormente, los visitantes dejan una moneda como muestra de respeto, esa moneda cuyo canto decidió gran parte de la historia cuando Penny Chenery se quedó con su propiedad a la hora del sorteo con Ogden Phipps, con Arthur “Bull” Hancock y Alfred G. Vanderbilt como testigos.

La suerte deparó que Phipps prefiriera la cría de Somethingroyal nacida en 1969 y llamada The Bride (que nunca podría siquiera ganar una carrera) y dejara para Chenery su producto de 1970, que con el tiempo sería bautizado como Secretariat, dando forma a una de las historias más fabulosas en la hípica y que, incluso, fue paso fundamental en la película que Disney realizó hace algunos años del campeón.

Sceptre, Royal Line y Something Special fueron los tres primeros nombres elegidos para el crack, pero fueron reprobados por el Jockey Club. Games of Chance y Deo Volente tampoco serían aprobados. Pero Secretariat sí pasó el filtro, en el primer paso de una historia maravillosa.

Diego H. Mitagstein