En 1989 la mejor yegua argentina de la historia le daba al país su primer triunfo en la Breeders’ Cup, ganando el Distaff

Darle play al video del Breeders’ Cup Distaff de 1989 todavía emociona, cala profundo en el sentimiento, ayuda a entender lo grande que fue esa yegua maravillosa llamada Bayakoa, quizás la mejor de toda la historia del turf argentino. Suena casi increíble que se estén por cumplir 30 años de aquella imagen inolvidable, la del primer gran triunfo nuestro en la serie de carreras de caballos más fuerte en el mundo.

La Breeders’ Cup casi que todavía no estaba en el radar de los hípicos nuestros por aquellos días, donde acceder a la información internacional no era lo sencillo que resulta en la actualidad. Quizás por eso, por lo “lejos” que parecía, las conquistas de la fenomenal hija de Consultant’s Bid -y sus contemporáneos- se disfrutaban mucho más, no se andaba buscando la quinta pata al gato como pasa hoy por hoy, cuando después de un triunfo de G1 hay quienes se atreven a cuestionar los rivales que tuvieron nuestros cracks, como si fuera fácil ganarlos…

Al cuidado de Ron McAnally y con Laffit Pincay Jr. en sus riendas, Bayakoa llegó a Gulfstream Park en 1989 después de ganar en Keeneland el Spinster Stakes (G1), justamente, la misma prueba que hace unas semanas se llevó Blue Prize (Pure Prize), la ilusión nacional de cara al Distaff del próximo sábado, a la espera de que la “coincidencia” vaya a ser completa.

En un grupo que incluía nombres espectaculares como los de Winning Colors (Caro), ganadora del Kentucky Derby (G1) el año anterior, Goodbye Halo (Halo), Colonial Waters (Pleasant Colony), Open Mind (Deputy Minister), Gorgeous (Slew O’Gold), Wonders Delight (Icecapade), Nastique (Naskra), Highest Glory (Damascus) y Rose’s Cantina (Naskra), la crack nacida en el Haras Principal fue superior en todo momento.

Siempre corriendo al son de la banda, Bayakoa siguió el andar de Wonders Delight hasta que Pincay Jr. se aburrió de esperar. La potencia de la argentina comenzó a explotar al comenzar la curva y encontró su máxima expresión en el derecho, cuando Gorgeous cargó desde atrás para terminar segunda a dos cuerpos, con Open Mind en tercero ya bastante más lejos, todo en un tiempo soberbio de 1m47s40/100 sobre la arena normal.

Bayakoa volvería a ganar el Distaff en 1990, ahora en Belmont Park, en aquél memorable mano a mano que le terminó costando la vida a Go for Wand (Deputy Minister), para consolidar su imagen de diferente.  Sería el de ese Distaff de 1989 el inicio de un camino glorioso para los caballos argentinos en la Breeders’ Cup y que después también transitarían Paseana (Ahmad), Invasor (Candy Stripes) y Calidoscopio (Luhuk). En 2019 las ilusiones nacionales recaen en Blue Prize, y es imposible no trazar paralelos con aquella victoria maravillosa de la más grande de todas: Bayakoa.

Diego H. Mitagstein