Gold Spring, Irina e Intérprete (foto) le pusieron color a la versión inaugural de la serie que creó un grupo de criadores y que revolucionó el turf argentino

Parecía que el destino había armado todo con perfección. Fue un 29 de junio de 1991, la tarde plena de sol en la que las Carreras de las Estrellas tuvieron su primera versión, sobre el césped reluciente del Hipódromo de San Isidro.

La historia cuenta que un par de años antes, el recordado Pedro Blaquier fue el impulsor de la serie que ese viernes cumplirá 30 ediciones, pues luego de un almuerzo con Hernán Ceriani Cernadas y Raúl Lottero (padre), se decidieron a movilizarse para poner en marcha un sistema similar al de la Breeders’ Cup, que ya deslumbraba en los Estados Unidos. Así se creó la Fundación Equina Argentina y al camino se fueron sumando Luis Villamil, Alejandro Menditeguy, Juan Carlos Bagó e Ignacio Correas.

Blaquier murió sorpresivamente al poco tiempo del nacimiento de la FEAR, y fueron Néstor Camino y Ricardo Soler quienes se sumaron para terminar de darle forma a ese evento que ya es un clásico de mitad de temporada para el turf argentino y que esta vez, por la pandemia, se resolverá ahora, a mediados de septiembre.

Con un sistema de puntos, premios revolucionarios para la época, en dólares, cuando el Austral cumplía su parte final del ciclo como moneda nacional, y la pasión como bandera, aquél grupo de criadores lanzaría la última gran revolución de la que disfrutó la hípica argentina, un dato fuerte, pero a la vez preocupante, pues después de 3 décadas poco y nada ha cambiado.

Por entonces, para su lanzamiento, las Estrellas estaban compuestas por sólo 3 carreras: Potrillos (G1-1600 m, césped), Potrancas (G1-1600 m, césped) y el Produtos (G1-1000 m, césped), denominaciones que años más tarde cambiarían a sus nombres actuales: Juvenile, Juvenile Fillies y Sprint Junior, buscando darle internacionalización.

El cronista cierra los ojos y todavía le parece ayer ver la magia de Jacinto Herrera en la cruz del fantástico Gold Spring (Gold Trojan), que fácilmente batía en la prueba para Productos y en la recta a Fairhope (Fatly) para inscribir su nombre como el primer ganador de la serie.

Después, Rubén Galloso, “el poeta de la fusta”, era pura muñeca para que Irina (Ringaro) superara en un final bárbaro a Fontemar (Babor), Pamplinas (Masqued Dancer) y Justamente (Tough Critic) entre las potrancas, antes de llegar a una carrera que aún hoy integra el podio de las más emocionantes de todas las Estrellas.

Ese turno para Potrillos ya era formidable desde su anotación, con Intérprete (Farnesio) (foto) buscando su consagración como el Campeón 2 Años de la temporada ante Rockin Fitz (Fitzcarraldo) y L’Express (Un Reitre), figuras fundamentales de una generación inolvidable y que luego sumaría a otro crack como Potrillón (Ahmad).

Con el “sapito” Walter Serrudo “desnudándose” en sus riendas, Intérprete se disfrazaba de muralla para mantener su invicto y consagrarse por sobre Rockin Fitz y L’Express por medio pescuezo y ventaja mínima, de punta a punta, en un cierre casi inigualable de la versión de las Estrellas que abrió su historia. Esa que ya cumple 30 años, aunque parezca mentira.