En Palermo, la hija de Mount Nelson pasó de largo a Seas Alabada y clasificó para el Breeders’ Cup Distaff

El turf tiene esas cosas que sólo se explican en el disco. Entropía, en los papeles, una de las que menos posibilidades tenía de el Gran Premio Criadores (G1-2000 m, arena), terminó dando el golpe, corriendo más que nunca y alcanzando una victoria que no sólo la convirtió en una de las grandes figuras de la tarde en el 1 de mayo en Palermo, sino que la habilita ahora a soñar con ser parte del Breeders’ Cup Distaff (G1), para el que se clasificó por la vía del programa Win and You’re In – Challenge Series.

La hija de Mount Nelson y Embrace Her (Editor’s Note)  mejoró grande con respecto a sus actuaciones previas en el Clásico Bullrich (G2) y en el Gran Premio Gilberto Lerena (G1) para atropellar a la gloria de los 400 metros al disco y dar cuenta de la favorita Seas Alabada (Sebi Halo), llegando a la meta 1 cuerpo antes.

Cría de Rodeo Chico, Entropía le dio el primer G1 de sus vidas a Martín Valle y Enrique Piccardo, su jockey y su propietario, respectivamente, y también a Jorge Meyrelles Torres, encargado de presentarla en lugar de José Cristóbal Blanco, su entrenador, el hombre que tomó la posta de la caballada de José Luis Palacios.

Entropía dio lo que nunca y truncó el sueño de Seas Alabada, que había dominado con aires de ganadora al pisar la recta y a la que, como en la Copa de Plata (G1), se le hicieron cuesta arriba los 2000 metros, tanto que apenas por el hocico pudo mantener el sgeundo lugar sobre City and the Sex (Equal Stripes).

Entropía dio la gran sorpresa del día ante tribunas colmadas, y desató un festejo loco y sorpresivo. A 70/1 ganó el Criadores. Así es el turf. Por suerte.