El reproductor que prestaba servicio en el Haras Vikeda sufrió un cólico agudo del que no pudo recuperarse

Pocos desafíos tiene la cría tan complicados como dar con un padrillo generoso. Se sabe que la amplia mayoría no llega a trascender, unos pocos se destacan y apenas a un grupito se lo considera entre los más fuertes. De allí que produzca una tristeza enorme y una frustración difícil de comprender cuando un reproductor de los generosos muere, más si es tempranamente, como el caso de Greenspring, que a los 15 años no pudo superar un cólico fulminante en el Haras Vikeda, donde prestaba servicio desde que llegó a la Argentina, en 2011.

Hijo de Orientate y Violet Lady (Seattle Slew) apenas comenzaba a disfrutar de una mayor popularidad cuando la vida le hizo una zancadilla, dejando a sus propietarios en un momento tan inoportuno como lo es cuando se está tan cerca del inicio de una nueva temporada de servicio, obligándolos a salir a cubrir el espacio que dejó vacío de urgencia.

Nacido en 2005 en los Estados Unidos, Greenspring fue otro ejemplo de la generosidad que la línea paterna de Blushing Groom mostró históricamente en nuestro país, uno de los grandes continuadores de la “sangre” Nasrullah (Nearco), al que justamente le dedicamos un espacio importante en nuestra edición de hoy de Turf Diario.

Candy Stripes y Shy Tom, ambos por Blushing Groom, fueron notables reproductores, son grandes abuelos maternos y, en el caso de aquél, también hoy bien actual a través de sus hijos, con Equal Stripes portando la bandera. 

Casi todos los padrillos de la línea de Blushing Groom que desembarcaron localmente han funcionado, y cabe traer al recuerdo el caso más modesto de Montreal Marty (Mt. Livermore), nieto de aquél y que con escasísimas posibilidades desde el Haras Las Camelias supo ofrecer campeones como Paga y el G1 El Realizado. Tampoco se puede olvidar a Morning Bob (Blushing Groom), que con un puñado de sus crías llegadas en vientre desde los Estados Unidos alcanzó la gloria de la mano de El Sultán. el mejor dos años de 1994…

Y, volviendo a Candy Stripes, no se puede dejar de mencionar que es el abuelo materno del crack Candy Ride (Ride the Rails), uno de los mejores caballos que hayan pisado pistas argentinas y del mundo, convertido actualmente en reproductor líder en los Estados Unidos desde Lane’s End.

Greenspring corrió sólo 8 veces y terminó primero en cinco de ellas, siendo segundo en otras dos, con apenas un no placé y 205.780 dólares recolectados en premios. Con éxitos condicionales en Charles Town, Delaware Park y Laurel Park,  fue justamente en este último hipódromo donde se despidió ganando en el tiempo récord de 1m20s95/100 el General George Handicap (G2), sobre 1400 metros y en la arena. Antes, en Aqueduct, había perdido por apenas medio cuerpo ante Cherokee Country (Yonaguska) en el Fall Highweighted Handicap (G3-1200 m), siempre en la arena.

Greenspring desembarcó en la Argentina a fines de agosto de 2011, y esa misma temporada, ya tarde, comenzó su actividad en la reproducción. Sirvió 44 yeguas, de las que nacieron 27 crías. Desde 2012 sus libros promediaron unos 60 vientres y con el paso del tiempo y la mayor cantidad de sus hijos llegando a las pistas los resultados fueron mejorando y creciendo en cantidad y calidad. En 2019 su libro había contado con el apoyo de 72 reproductoras.

Según las excelentes estadísticas que aporta la nueva página del Stud Book Argentino, Greenspring tiene a la fecha 362 crías nacidas, de las cuales 123 corrieron y 72 ganaron, 9 de ellos en el terreno clásico, Che Zorro y Trikini Girl, junto con la excelente velocista Misty Spring, la millera College Girl, y los no menos corredores Tío Boy, Madonna Girl, Che Evasor, Dargreen y Che Invasor. Swiss Girl, Bacana Girl, Caprichos, Trojan War, Bonita Springs y Marilyn Spring son otros nombres que han mostrado excelente aptitud corredora.

Los hijos de Greenspring sumaron 39.697.085 pesos en premios a la fecha, con un porcentaje promedio de crías ganadoras sobre las que corrieron de alrededor del 60 por ciento hasta su camada nacida en 2016. Cifras realmente estupendas.

Cuando su generosidad se empezaba a hacer sentir, cuando en las pistas los resultados eran los mejores y tan soñados, Greenspring no pudo con un cólico, dejando a sus propietarios con un vacío gigantesco. 

Pero, como todo en el turf, siempre se tratará de seguir soñando, de guardar el mejor recuerdo de los buenos momentos y de seguir trabajando y buscando para conseguir otro caballo bueno. La ilusión es el alimento nuestro.