El hijo de Minister’s Joy llegó a la décimo quinta victoria de su espectacular campaña, con el “apoyo incondicional” de Martín Chuan

Por Néstor Obregón Rossi

LIMA, Perú (Especial para Turf Diario).- Tras una brillante campaña en la media distancia durante el 2020, Abdel Nazer (Minister’s Joy) superó los dos únicos escollos que tenía al frente en su carrera de reaparición. Primero, que pudo resolver superar una distancia que no recorría desde hace algunos años. Y segundo, los meses de para, que siempre son un escollo para cualquier caballo.

Así, el Clásico Arrabal (L-1300 m), de este sábado, no parecía ser la carrera ideal para el retorno del grandazo pupilo del Stud Soribel. Pero allí estuvo la mano de su entrenador y la experiencia de su jockey para compensar cualquier desnivel que se pudiera presentar.

En principio, ese trabajo en corto del día lunes, cuando fue al partidor eléctrico y marcó 23s4/100 de subida para los 400 metros, para dejarlo despierto, avispado, y que los ligeros no se le fueran en los primeros metros.

Y así fue. El castaño hijo de Minister’s Joy picó muy bien, salió casi en el mismo ritmo que Judas Priest (Forty Tales), un caballo especialista en la velocidad e incluso con mucho más chispa que la veloz La Mistiana (Arg-Stay Thirsty) y que Drama Boy (USA-Big Drama).

Pero cuando estos últimos aceleraron, ahí estuvo la experiencia de Martín Chuan para aquietar a su caballo, dejar que los demás empezaran a hacer su juego y quedarse cuarto, cerca, incluso buscando una segunda o tercera línea para evitarse algún eventual problema de tráfico.

Drama Boy, entonces, se encargó de marcar el camino tomándole la posta a su compañero Judas Priest. En un primer momento y tal como es su costumbre, no salió rápido en la partida, pero en 100 metros aceleró para lucir sus colores al frente. Y trató de desengañar al lote cuando en impuso un segundo parcial de 25s0, como para oxigenarse. Pero fue cuando Martín Chuan le puso a Abdel Nazer al costado y no lo dejó respirar.

Ya en la recta, el favorito fue un espectáculo. Porque su jinete no necesitó de pegarle o exigirlo a fondo. A completa voluntad fue quebrando a su oponente, que sudaba la gota gorda para tratar de resistir. Pero terminó reconociendo una vez más la superioridad del campeón de la media distancia y cedió en la cuadra final, para caer batido por 1 1/2 cuerpos. Judas Priest, alejado, mantuvo el tercer puesto. Los demás, se mostraron inferiores.

Ahora quedará ver cuál es la hoja de ruta de Abdel Nazer. Este retorno auspicioso, que le permite su décimo cuarto impacto en el nivel clásico, habla que estamos ante un caballo que sigue entero. Que en la plenitud de sus cinco años todavía puede seguir reinando en las pruebas de media distancia, aunque seguramente en su tienda también se animen a subirlo a más distancia, en el lógico derecho a pretender discutirse de ‘tú a tú’ frente a lo más rankeado de la potrillada en la actualidad.