Tras pasar por la reproducción sin éxito por Japón y los Estados Unidos, desembarcó en Brasil para 2009 y explotó; desgraciadamente, está casi retirado del servicio activo

Por Diego H. Mitagstein

El mercado de los padrillos actual casi que no da lugar a segundas oportunidades. Ni aquí ni en ninguna parte. Hay que brillar mucho y de entrada, pues luego la colina se hace más empinada, demasiado, por más que sobren las muestras sobre reproductores que se fueron haciendo fuertes con el paso del tiempo, de los años.

La cría tiene sus cosas, sus secretos, sus vericuetos, y quizás uno de los puntos más difíciles y de más baja efectividad es el encontrar un caballo que, llevado a la reproducción, sea mejorador. Pero si eso de por sí ya es complicado, mucho más todavía lo es con un ejemplar ya “caminado”.

El caso de Agnes Gold no debe tener muchos parangones en el planeta turf, un padrillo que transitó por varios lugares y que recién ahora, cuando está virtualmente retirado, toca el cielo con las manos, produciendo sólo en los últimos 6 meses ganadores de G1 en Brasil, los Estados Unidos y Uruguay, además de destacarse también en Argentina con un puñado de sus hijos.

Japonés, de 23 años e hijo del crack Sunday Silence (Halo), Agnes Gold viene de lograr el último domingo en Gávea, Río de Janeiro, un doblete sensacional, con Janelle Monae y Culo e Camicia venciendo en los segundos pasos de la Triple Corona de potrancas y potrillos, respectivamente, sin olvidar la todavía fresca conquista de Honra Real en el Gran Premio Ciudad de Montevideo (G1) de Maroñas o la victoria de hace unos meses en el Shadwell Turf Mile Stakes (G1) de Keeneland que logró el campeón Ivar.

Bueno es recordar que Agnes Gold fue un buen caballo de pistas en Japón. Criado por el Shadai Farm y propiedad originalmente de Takao Watanabe corrió sólo 7 carreras a los 2 y 3 años, manteniéndose invicto en sus cuatro primeras salidas, seguidilla que incluyó triunfos en el Kisaragi Sho (G3) de Kyoto y en el Fuji TV Sho Spring Stakes (G2) de Nakayama. Fue retirado temprano, tras llegar tercero en el Naruo Kinen (G3) de Hanshin.

Entre 2004 y 2006 el zaino sirvió con escaso suceso en el Lex Stud de Japón, para luego desembarcar en el Lambholm South de Florida, en los Estados Unidos, donde permaneció entre 2007 y 2009, nuevamente, sin destacarse. En la familia materna del inolvidable Fappiano, la vida de Agnes Gold cambió cuando Stefan Friborg lo adquirió para su Haras Estrela Energía y lo importó a Brasil.

¿Qué vio el criador en ese caballo poco vistoso (por no decir feo…) y “fracasado” como padrillo? Lamentablemente, Friborg ya no está entre nosotros para aclarar esa duda, pero la historia dirá que, por intuición o por conocimiento, terminó por hacerse de un reproductor excepcional y que ya desde su primera generación en Sudamérica cambió aquél mote de padrillo terminado por el de exitoso, casi un milagro.

Esa generación inaugural brasileña, nacida en 2009, tuvo como nombres más destacados a la potrancas Abidjan, que se impuso en el Grande Premio Zelia Gonzaga Peixoto de Castro (G1), la tercera escala de la Triple Corona de potrancas carioca; y a Antonella Baby, vencedora en el Grande Premio Henrique Possollo (G1), primera gema de esa serie; también a Energía Elegante, que una de las mejores 2 años en Río de Janeiro, tras vencer en el Grande Premio Luiz Fernando Cirne Lima (G3) y en el Grande Premio Francisco Vilella de Paula Machado (G2).

De allí en adelante Agnes Gold, aún con pocas crías por temporada, siempre se lució. Llegaron Energia Fribby (G1), Silence Is Gold (G1), Energía Gstaad (G2), Energía Garoa (G2) y muchos más excelentes corredores. Con la muerte de Friborg, en 2015, Agnes Gold formó parte de la liquidación del Haras Estrela Energía, siendo adquirido por un consorcio de criadores de Bagé y encabezados por el Stud Río Dois Irmaos. 

Cuenta el querible Beto Figueiredo, manager de la cabaña: “Cuando llega al sindicato el caballo ya tenía 16 años y para mí siempre fue un fenómeno. Suelo compararlo con Ghadeer (Lyphard), un padrillo icónico en Brasil, al nivel de Southern Halo (Halo) o Bernstein (Storm Cat) en Argentina, aunque tuvo muchas más posibilidades y mejores yeguas al estar apoyado por haras que en ese momento eran fabulosos. Nunca fue fácil Agnes Gold, tenía poca salud, por eso planteamos un plan de 3 años, aunque por suerte se estiró un tiempo. Desgraciadamente el caballo tuvo una infección en 2020 y ya no pudo servir, pues se le complicó la parte reproductora. Aparentemente ya no va a poder seguir trabajando, lo que es una pena”.

Las últimas generaciones de Agnes Gold han sido soberbias, produciendo campeones del nivel de Ivar, Hevea, Mais Que Bonita, Honra Real, Abu Dhabi, Olympic Johnsnow, Nathan y los mencionados Janelle Monae y Culo e Camicia, todos heróes de G1.

Según el Stud Book Brasileño, Agnes Gold tiene 506 productos registrados, con 399 en edad de correr y 246 que compitieron (61,7 por ciento). De ellos, 186 son ganadores (46,6) y 31 titulares clásicos (7,8 por ciento) cifras que traducen los resultados en la pista alcanzados por el padrillo y que afianzan su generosidad.

Lo que viene mostrando Agnes Gold en Sudamérica (y gracias a Ivar en los Estados Unidos), lucirse en 3 países a la vez, sólo puede compararse con lo que en su momento hizo Roy -no casualmente un Fappiano-, que fue un padrillo fenomenal cuando sirvió en Chile, cuando lo hizo en Brasil y cuando le tocó el momento de llegar a Vacación, en Argentina. Candy Stripes (Blushing Groom), por caso, también fue sobresaliente en Argentina y en Brasil.

En el análisis habrá que detenerse también en la efectividad de Sunday Silence y sus hijos. Sin llegar a ser un Deep Impact, Hat Trick también brilló mucho en esta parte del mundo. De la rama paterna realmente son escasos los caballos disponibles, pero, por ejemplo, en Chile está Hiraboku Deep (Deep Impact), vencedor de G2 en su casa y en servicio desde 2019 en el Haras Matriarca.

Agnes Gold pasó de estar “tirado” a convertirse en un padrillo sensacional, único. Quedan un par de sus producciones todavía por correr, y en ellas seguirán apareciendo los campeones. Una historia única y que merecía ser contada.