El criador y propietario mayoritario de Escabiar, segunda en la Longines Cup del domingo en Maroñas, volvió a cas feliz por todo lo vivido, más allá de la derrota

MONTEVIDEO, Uruguay (Especial para Turf Diario).- Si no se compite es imposible pensar en ganar. Si no se da el presente, no se puede cumplir jamás con una ilusión. Y, más allá de un resultado, muchas veces una experiencia inolvidable tiene aún un significado mayor al de volverse con la copa. Salir a correr al exterior, lo que antes era moneda corriente para los propietarios y profesionales argentinos, se diluyó en el tiempo, entre temores, la seguridad de quedarse en casa y los costos.

Sin embargo, la versión 2021 del mitín del Longines Gran Premio Latinoamericano incluyó la participación de una “enviada especial” nuestra con Escabiar en los partidores de la Longines Cup – Clásico Uruguay (G3), que se le escapó a la zaina en los metros finales ante la atropellada de la local Demi Moore (Agnes Gold).

Agustín Villamil, responsable principal de la hija de Portal del Alto, además de su criador y su propietario mayoritario, volvió fascinado con lo vivido, y recordó: “Cuando ganó en septiuembre el Clásico Sibila no teníamos claro donde ir y surgió la Longines Cup en el calendario, que nos pareció muy interesante por la alta bolsa de premios. A José Lofiego -el entrenador- le encantó, aunque a mí me daba un poco de miedo el tema de los costos. Hablamos con los socios y armamos un presupuesto que era bastante caro; pero sabíamos que si entrábamos terceros cubríamos un poco todo y nos arriesgamos, apuntamos y nos pusimos en campaña para viajar”.

Entonado, Agustín sigue narrando: “Fue difícil cumplir cada paso, pero nos ayudaron mucho desde Maroñas, desde Codere y desde OSAF y todo salió perfecto. La yegua estaba 10 puntos, por más que haya perdido unos kilos con el viaje. Fue mejorando cada día una vez en Maroñas y siempre la vimos con mucha energía, lo que nos ilusionaba bastante. La carrera que hizo fue espectacular. Se sufrió un poco el tema de que no la pudo correr Adrián Giannetti, porque la conoce de memoria, pero estaba por suerte Francisco Leandro que es el uno de Sudamérica y la pudo montar. Nos dijo que se apuró un poquito, pero nosotros quedamos contentos. Para mí se queda sin resto arriba porque sufrió el tema del viaje. Todo lo que vivimos resultó positivo, aunque me haya quedado con la espina al estar tan cerca, pero ahora, ya más tranquilos, fue tremenda la experiencia muy positiva. Creo que los argentinos nos tenemos que animar más a viajar más y a competir. Escabiar corrió como una leona y fue una satisfacción por los socios que apoyaron en esta misión y por el gran trabajo de ‘Pepe’ y su equipo, encabezado, por Ariel, el peón, todos lo hicieron muy bien. Les agradecemos muchísimo por habernos permitido vivir semejante día, sin olvidarnos de los exportadores, porque la yegua viajó fenómeno”.

Agustín sigue disfrutando el domingo que pasó en Maroñas, cuenta por donde anda Escabiar y cuáles serán los pasos a futuro: “Cuando se trabaja para que las cosas salgan bien con mucha energía, todo se encamina. No nos podemos quejar y estamos muy contentos. Fue en avión porque al liberarse el lugar de Emotion Orpen (Orpen) entró en el pallet, pero volvió en camión sola. Demoró un poco en la aduana, pero en breve estará con nosotros. Queremos ver si podemos mandarla al haras 10 ó 15 días para recuperarse y volver al stud después para apuntar al mitín de diciembre en San Isidro, con la doble opción del Anchorena o de la Copa de Plata, ella nos lo va a decir”.

Agustín Villamil se ilusiona con repetir la experiencia más tarde que temprano y agradece haberla podido vivir. Para el turf argentino, fue un gran triunfo más allá de que el segundo no es lo mismo que el primero.