El hijo de Angiolo encabezó el 1-2 de su padre y el 1-2-3 del Haras El Paraíso venciendo a la potranca Ansia Clara y al favorito Labrado, que estuvo muy comprometido por la suelta 1

Por Diego H. Mitagstein

Con los colores del legendario Sharper (Johannesburg), los del Stud Santo Domingo, Arellano confirmó que tiene alas en el Gran Premio Félix de Alzaga Unzué (G1-1000 m, césped), encabezando el 1-2-3 del Haras El Paraíso como criador y el 1-2 de Angiolo como padre al batir a la potranca Ansia Clara por 1 1/2 cuerpo, con el favorito Labrado (Le Blues) en la tercera ubicación a 1 1/2 largo más.

Impactante el ascenso del caballo atendido por Guillermo Baglietto desde que cambión de chaquetilla, tras cumplir la primera etapa de su campaña para el Stud S. de B.. Perdió una vez, pero luego sumó dos notables conquistas en la arena de Palermo que propiciaron este desembarco sobre la grama de altísimo vuelo.

Con la seguridad de Brian Enrique en sus riendas, Arellano vino siempre al son de la banda, allí donde El Porfeado (Emperor Richard) y un complicado Labrado también daban pelea. Todo fue muy parejo en el desarrollo, para, recién en las últimas dos cuadras, ir dominando el ganador y marcar diferencias, sin inmutarse ante la arremetida de Ansia Clara, que, liviana, descontó.

En un tiempo destacado de 54s22/100, el nieto de ese notable millero (y excelente abuelo materno) que fue Bahiaro se estableció al tope de la división para desbancar a un Labrado que esta vez estuvo demasiado condicionado por su largada uno, posición incómoda y que lo obligó a correr de firme en todo momento y sin demasiada libertad.

Comopudosucederme (Compasivo Cat), compañero del ganador y que era un cuadro en la redonda, terminó cuarto a la mínima de Labrado, con un El Porfeado que, si bien no corrió mal, definitivamente da la sensación de que corre bastante más en la arena de Palermo.

La nota triste la dio la grave lesió que sufrió Le Decían (Le Blues), con fractura expuesta de una mano, llegando hasta delante de las tribunas, en esa imagen que nunca se quiere ver, pero que es parte del mundo del turf.

Hermano de los placé clásicos Archenlander (Angiolo) y Le Marchand (Le Blues), Arellano coronó su notable fin de año con un triunfo inapelable en el Unzué.