El hijo de Angiolo ganó de punta a punta y sin hacer esfuerzo en la recta porteña, y enfoca el Gran Premio Ciudad de Buenos Aires (G1) con aura de invencible

No fue carrera para Arellano el Clásico Irlanda (G3-1000 m, arena normal), la prueba central del domingo en el Hipódromo Argentino de Palermo y que lo consolidó como el número uno de la actualidad entre los velocistas.

A casi 3 meses de despedirse ganando en gran forma sobre el césped de San Isidro el Gran Premio Félix de Alzaga Unzué (G1), el hijo de Angiolo dio otra muestra de que está en un momento excepcional aniquilando a sus únicos 3 rivales -Consejero Español (Catcher In the Rye) fue retiado de los partidores- desde el mismo salto, haciendo de la situación un simple trámite.

Tras salir por abajo de los partidores, el caballo del Stud Santo Domingo abrió diferencias de salida y no hizo más que ampliarlas en lo que quedaba de recorrido, llegando a la meta sobrando y con 6 cuerpos de ventaja sobre León Americano (Zensational), que por otros 3 dejó tercero a un desconocido El Porfeado (Emperor Richard), que lució incómodo siempre y jamás alentó expectativas. A 8 más, Santigalo (Sebi Halo) cerró la marcha, sintiendo en carne propia que de la alternativa a los clásicos es otro mundo.

Cría del Haras El Paraíso, que se llevó los dos turnos de grado del fin de semana, y presentado por Gustavo Baglietto, Arellano volvió a tener como socio a Brian Enrique, que esta vez casi que no tuvo trabajo, aunque los 54s98/100 que marcó el reloj dan la pauta de que el gran favorito corrió en todos lados.

¿Hasta dónde es capaz de llegar Arellano? Por el momento resulta imposible ponerle techo a su crecimiento, y ahora, seguramente, irá el 1 de mayo por el Gran Premio Ciudad de Buenos Aires (G1), quizás con alguna escala previa. Allí, puede ser vuelva a medirse con Labrado (Le Blues) el único que hoy luce con posibilidades de vencerlo, si es el Labrado de antes, claro…