Como hace 1 mes en el Clásico Brasil (G3) de Palermo, ahora se llevó el Ecuador (G2) en San Isidro, en otro éxito para el Stud Tinta Roja

Impresionante la cosecha en la última semana del Stud Tinta Roja. Con Una Arrabalera (Cima de Triomphe) se llevó el Gran Premio Polla de Potrancas (G1) de Palermo, Hatim (Asiatic Boy) le dio la foto en el Clásico Hipódromo de La Plata (G3) del Bosque, el viernes Etoile de Epinal (Mount Nelson) se quedó con el Handicap Laguna Blanca -otra vez en el centro- y el sábado, sobre el césped de San Isidro, Aspavento volvió a sorprender, ahora para llevarse el Clásico Ecuador (G2-1600 m, césped), poniéndole fin al menú espectacular en el plano mejor rentado de la tarde.

Como hace menos de un mes cuando atropelló por dentro para llevarse el Clásico República Federativa del Brasil (G3), en el césped céntrico, el hijo de Remote se hizo fuerte en los tramos finales para sacar pequeñas ventajas en una carrera muy pareja y conseguir contener la larguísima atropellada de Marignac (Equal Stripes), finalmente segundo a 3/4 de cuerpo y con medio pescuezo de ventaja sobre Don Beco (Lenovo), que llegó tercero.

Miguel O. Sosa trajo mucho más cerca esta vez al pupilo de Angel Piana que presentó Claudia Beller (el equipo de Una Arrabalera, Hatim y Etoile de Epinal…), que de los 300 metros en adelante aceleró el paso para dominar en la cuadra final a Don Beco y Evitándote (John F Kennedy), que habían quedado peleando por la victoria.

Bien abierto, bajando de distancia, Marignac descontó un montón, pero tardó en arrancar, seguramente, por aquello de la tendida previa, pero dando muestras de que en esta distancia puede estar el hábitat para aprovechar en esta etapa de su campaña. Ganador del Gran Premio Jockey Club (G1) de 2020, va retomando confianza después de sufrir una lesión en una rodilla.

Criado por el Haras Firmamento, y en Awesome Tracy (Awesome Again), Aspavento demoró 1m34s81/100 para recorrer la milla, un tiempo bastante más lento con respecto al que empleó antes Hony Boone (Daniel Boone) para llevarse el Clásico Sibila (G2). Encontró otra oportunidad para destacarse y no la desaprovechó, marcando la cancha con que el césped es “su” superficie.