El hijo de Into Mischief le dio su sexta conquista en Churchill Downs al preparador Bob Baffert; John Velazquez, que lo ganó por tercera ocasión, brillante en sus riendas

El turf en su máxima esencia; una montaña rusa que en un minuto te tirá al piso de cabeza y al siguiente te hace tocar el cielo con las manos. Con los potrillos en la redonda, preparándose para correr la 146 edición del Kentucky Derby (G1-2000 m, arena, US$ 3.000.000), la bronca se le notaba en la cara a Bob Baffert, ante el retiro de último momento de su Thousand Words (Pioneerof the Nile), tras bolearse, movimiento que le fracturó la muñeca a Jimmy Barnes, su asistente; pero unos 15 minutos después, el cuidador ganaba por sexta vez la carrera que todos quieren.

La gentileza llegó por intermedio del talentosísimo Authentic, con el que Baffert hizo un trabajo tan sensacional en su preparación como el que John Velazquez tuvo en sus riendas, en una clase magistral del formidable látigo puertorriqueño, que por tercera vez se queda con las rosas.

Authentic, el mismo que dejó todas las dudas del mundo cuando ganó el Haskell (G1) en Monmouth Park, sobre 1800 metros, respondió a la esmerada tarea del cuidador, que a lo largo de la temporada fue perdiendo uno a uno a sus cartas centrales para esta carrera, como los casos de Charlatán (Speightstown) o Nadal (Blame).

Authentic no sólo respondió para llegar fuerte a los 2000 metros, sino para destronar tras un mano a mano infernal al clasudo Tiz the Law (Constitution), que finalmente no podrá alzarse con la Triple Corona, como tantos querían, pero que cedió su liderazgo con una demostración de calidad que lo terminó de consagrar como un potrillo diferente.

Lo de Velazquez fue para poner en un marquito, para pasar todos los días en la escuela de aprendices. Con la peor largada de todas, la más abierta, y a sabiendas de que tenía un caballo puntero al que guiar, no se apuró un segundo en la primera parte, cerrando paulatinamente su línea, sin desesperación. Sólo instantes antes de doblar la primera curva el hijo de Into Mischief lograba por fin hacerse del primer lugar, y ya para no soltarlo. Esos 400 metros iniciales fueron fundamentales, casi que allí Authentic ganó la carrera

Los parciales fueron lógicos, el Derby se corre así: 22s92/100, 46s41/100, 1m10s23/100 y 1m35s23/100, y para cuando Tiz the Law lo desafió frente a las tribunas, el ganador reaccionó a lo campeón, separándose en la cuadra final para concretar un éxito al que le sobraron luces.

Tras 2m61/100, el nieto de Mr. Greeley superó por 1 1/4 cuerpo al favorito, con Mr. Big News (Giant’s Causeway) en tercero a dos largos. A 1 3/4 más, Honor A.P. (Honor Code) corría bárbaro remontando una enormidad tras una partida lenta. Money Moves, el hijo del argentino Candy Ride, terminó décimo tercero, respondiendo más a su floja carrera previa que al concepto que merece.

Propiedad de la sociedad conformada por Spendthrift Farm LLC, MyRaceHorse Stable, Madaket Stables LLC y el Starlight Racing, y de la cría de Peter E. Blum Thoroughbreds, Authentic costó 350.000 dólares cuando fue adquirido en las ventas de yearlings de septiembre de 2018 en Keeneland, un precio bien promedio.

Si de genética hablamos, el héroe del Derby no tiene el pedigree que podría volver loco a cualquiera en un catálogo. Más allá de tener como padre al cada vez más grande Into Mischief, Flawless, su madre, ganó una carrera en 2 salidas a los 3 años, y ya había producido dos moderados ganadores en el norte y Panamá.

Oyster Baby (Wild Again), abuela del crack, siquiera corrió y tampoco tuvo otra cría triunfadora más allá de Flawless. Really Fancy (In Reality), tercera madre de Authentic, ganó el Anoakia Stakes (G3) y sí sobresalió con sus hijos, nietos y bisnietos, entre los que se cuentan los G1 Reynaldothewizard (Speightstown), Seventh Street (Street Cry) y American Gal (Concord Point), además de los graduales Lake Avenue (Tapit) y Americanize (Concord Point).

Diego H. Mitagstein