Ante muchísimo público, el hijo de Equal Stripes encabezó el 1-2 del Haras El Turf como criador en el largometraje que fue base de la colorida tarde de lunes en el Hipódromo de Palermo

Los gritos, las lágrimas, la alegría del equipo del entrenador Ramón Angel González conmovieron. Fue un desahogo, un festejo que explotó gracias a la fantástica actuación que le permitió a Balsamic ganar de forma notable el Clásico General Belgrano (G2-2500 m, arena), la gran carrera que albergó la formidable tarde de lunes en el Hipódromo Argentino de Palermo, donde muchísimo público le dio un color envidiable a la fecha, respondiendo un tanto al feriado y otro tanto a la entretenida propuesta con la que llegó el tradicional cruce para fondistas.

Cada vez más afirmado después de recuperarse de una fractura, el zaino del Stud S. de B. no para de crecer, doblando ahora todos los elogios que venía de despertar cuando hace 3 semanas se llevó sobre 2 kilómetros el Clásico Malvinas Argentinas (L). Con un socio inteligente en el jockey Wilson Moreyra, el zaino salió adelante y llegó adelante, aprovechando al máximo las bondades de un desarrollo que no tenía un líder por naturaleza.

Entonces, ante ese panorama, Wilson tomó el toro por las astas, ubicó al frente a Balsamic, manejó el desarrollo y cuando movió al pisar la recta se terminó todo, pues rápidamente sacó amplias ventajas que liquidaron las ilusiones del resto. Atropellando, Dreaman (Galicado) fue segundo a 3 cuerpos, superando con un aprobado su primer test en los agotadores 2500 metros del centro.

A 3/4 de cuerpo, en tercero, concluyó Prelude Rye (Catcher In the Rye), nacido aquí pero que es el actual Caballo del Año en Maroñas, Uruguay, donde levantó las copas de la Polla de Potrillos (G1), el Nacional (G1) y el José Pedro Ramírez (G1). Arrastrando una gran hinchada desde el otro lado del charco, el zaino del Stud Lucía y Matías fue considerado favorito y dejó una linda imagen, respondiendo a todo lo que había mostrado antes y sacando un aprobado en una carrera dura. Siempre en la mitad del grupo y abierto, cargó en la recta y descontó, pagando un tanto el desconocimiento del terreno, pero dejando conforme a Pablo Rodríguez, su jockey.

Por la noche, cuando las luces empezaban a apagarse, alguien tiró la primera piedra y comentó que quizás el zaino quedara radicado aquí, aunque ya era tarde y no hubo cómo corroborar la versión, que será sólo eso hasta que encuentre una ratificación o una rectificación. Sí es cierto que en la larga de aquí hasta fin de año sobran las carreras importantes.

Volviendo a Balsamic, cuyo tiempo de 2m33s35/100 debe considerarse como más que bueno, ahora son 4 sus triunfos al cabo de sus últimas 5 presentaciones, con 3 de 4 desde su vuelta, arrancando la cosecha sobre 1400 metros, dato que habla de una versatilidad fenomenal.

El zaino encabezó el 1-2 del Haras El Turf como criador y se convirtió en el tercer hijo de Equal Stripes y Bambali (Sunray Spirit) que logra ganar pruebas de grado en la distancia de Palermo. Primero surgió Bali Bay, que se llevó el Otoño, y luego se sumó Balompié, vencedor en el Gran Premio de Honor (G1) y en los clásicos Comparación (G2) y Vicente L. Casares (G2). También los mismos padres tiene Bahama, que ganó 2 carreras condicionales a los 3 años en Avenida del Libertador y Dorrego, y que el sábado último en Maroñas vio a su hija Barwoman (Safety Check) alzar la copa del Clásico Domingo Torterolo… Afinidades…

Balsamic fue la figura de una tarde porteña que lo tuvo todo, a la que le sobró calor y color y que vino a dar una señal sobre la atracción que los clásicos lindos en la distancia generan en el público.