En un formidable mano a mano, el hijo de Equal Stripes se impuso por el hocico ante un rival que se echó hacia adentro insistentemente

Si a usted, amigo lector, alguna vez le preguntan porqué le gustan tanto las carreras de caballos, a la hora de responder, ahórrese las palabras y directamente muestrele al preguntón de turno el video del Clásico Ayacucho (G3-2500 m, arena) versión 2022, no habrá una respuesta más clara de lo que puede generar el deporte más maravilloso de todos.

En un mano a mano formidable, que se inició en la partida y terminó en el disco, fue Balsamic el que logró imponerse por apenas el hocico sobre Galán Galés (Expressive Halo), que durante gran parte de la recta porfió hacia adentro sin dejar que Juan Cruz Villagra, su jockey, pudiera exigirlo de firme e, incluso, recostándose sobre el ganador, lo que, de haber sido el orden inverso en el cabeceo, le hubiera costado un distaciamiento.

Guapos, los máximos candidatos ofrecieron al mucho público presente este lunes en el Hipódromo Argentino de Palermo un espectáculo de altísimo vuelo, mezclando clase, garra, pasión y turf en cuotas similares, en un poema burrero, en una carrera de las mejores de la temporada.

Nunca hubo diferencias entre Balsamic y Galán Galés; jamás se separaron más allá de un pescuezo y así encararon la recta final, mientras Heat Miami (Manipulator) dejaba su postura general de moverse adelante y Sarpado Spring (Greenspring) cerraba la marcha en el reducido lote de 4 participantes.

Pareció frente a las tribunas que Galán Galés podía dar el golpe y batir al favorito, pero entre el corazón de Balsamic, el rigor de Wilson Moreyra en su silla y su persistente postura de tirarse hacia adentro, se armó el combo que lo llevó a la derrota y permitió que otra vez el caballo del Stud S. de B. sumara en el plano gradual.

Como se dijo, fue de apenas el hocico la diferencia entre ambos, con Heat Miami rematando en tercero a 5 largos y Sarpado Spring llevándose los 258.400 pesos del cuarto lugar, todo tras un tiempo más que aceptable sobre una cancha a la que las lluvias de las últimas semanas le vinierno fenómeno.

Criado por el Haras El Turf, e hijo del formidable Equal Stripes, Balsamic llegó a su octavo triunfo sobre 16 salidas, números por demás meritorios si se tiene en cuenta que lesiones en sus rodillas estuvieron en un par de ocasiones por sacarlo definitivamente de las pistas, lo que hubiera provocado un vacío de calidad.

Invicto en los 2500 metros, distancia en la que también ganó el Clásico General Belgrano (G2), Balsamic es dueño de una ductilidad impresionante, ya sea para acomodarse a los desarrollos como para hacer frente a cualquier distancia. Basta recordar que 3 de sus triunfos llegaron sobre 1400 metros, uno más sobre 1800 y otros dos sobre 2000, incluyendo los clásicos Malvinas Argentinas (L) y Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (L).

Balsamic es una cría buena más de la estupenda Bambali, que antes había producido al G1 Balompié y al G2 Bali Bay, como así también a Bahama, ganadora de 2 condicionales y madre de Barwoman (Safety Check), titular de G3 en Maroñas, Uruguay, esta temporada, siempre con Equal Stripes como “novio perfecto”.

Hermana materna del doble G3 Bambello (Petit Poucet), Bambali pertenece a la familia más tradicional de la cabaña que conduce Carlos Menditeguy, la de The Doll (Vitelio), que también produjo en el país a los G1 Muñecote (Equalize), Dreaman (Galicado), Bambou (Farnesio), Bonete (Liloy) y Bogeyman (Editor’s Note), entre otros.