La hija de Grand Reward se acomodó a una cancha difícil y aprovechó su experiencia para superar a una rival que lo dejó todo

En una temporada tan rara como la que se está transitando, y para un proceso selectivo todavía más raro, tener experiencia, roce, es un dato vital. Y fue allí donde justamente se apoyó Bellagamba para saltar a los primeros planos entre las potrancas que actúan sobre el césped ganando el Clásico Federico de Alvear (G2-1800 m), de este viernes en el Hipódromo de San Isidro y que hace las veces de trampolín hacia el Gran Premio Enrique Acebal (G1).

Interesante capacidad de recuperación la que muestra la hija del generoso Grand Reward , que desde el regreso del turf compitió en cuatro oportunidades, ganando en su debut porteño, luego cediendo su invicto en el césped del Argentino y agregando un meritorio cuarto lugar en el Gran Premio Polla de Potrancas (G1) en pos de Scotish Star (Key Deputy). Con ese palmarés llegó la defensora del Stud Trío al Alvear, ante algunas adversarias con una o dos carreras a cuestas como muchas, y que antes jamás habían tenido la oportunidad de sumar experiencia ante las mejores. 

A todo eso le sumó una capacidad llamativa para sentirse cómoda en el cancha pesada, que le permitió atropellar desde muy lejos en el derecho para postergar en la meta por 3/4 de cuerpo a la favorita Bianca Jay (Roman Ruler), que corrió casi siempre a la par de la ganadora y cediendo sólo en los tramos finales, en una gestión que la habilita para soñar con más.

A 2 1/2 cuerpos de aquellas completó el podio la todavía perdedora Forty Cinque (Ecólogo), otro nombre bien capaz de convertirse en titular clásico a futuro. Con la única experiencia de un segundo en Palermo al debutar, persiguió desde cerca lo que adelante hacía la puntera Linda Bahía (Bahiaro); asumió el liderazgo al pisar el derecho y no dejó de luchar nunca.

Por el contrario,  la que voló más bajo de lo esperado fue Doña Nieve (Orpen), sexta en la clasificación y sin mostrar nada de todo lo bueno que había hecho hace algunas semanas. Quizás el estado de la pista le haya jugado una mala pasada.

Atendida por Enrique Martín Ferro y de la cría del Haras Indio Rubio, Bellagamba revive en parte una vieja línea materna del turf argentino que desde el Haras La Quebrada mantuvo vigencia tras hacerse enorme en el Haras Argentino.

Hermana del buen velocista Fancy Money (Easing Along), la ganadora del Alvear tiene por madre a Fancy Legs (Mutakddim), hermana materna del G1 Fairy Magic (Southern Halo), del clásico Magic Story (Luhuk) y de Fairy Crown (Louis Quatorze), que produjo a la G2 Orange Nugget (Freud).

Pero el dato es que la cuarta madre de Bellagamba no es otra que Fallow’s Sister (Worden II), como su nombre lo indica, la propia hermana de la gran Fallow, y que produjo a dos cracks como Fain (Dancing Moss) yFatly (Dancing Moss).

Bellagamba aprovechó su experiencia, sea comodó a una cancha incómoda y sacó chapa de potranca clásica con sueños de G1, pues, seguramente, ahora la próxima escala para su trajinar será en el Gran Premio Enrique Acebal (G1).