La yegua que se salvó de milagro en el parto en que murió su madre primeriza, alcanzó su mejor triunfo en Palermo

No es antojadizo el nombre de Bet to Life (55 kg.), la ganadora del Handicap Pensilvania (1400 m, arena), la prueba más importante de la concurrida jornada de lunes en el Hipódromo Argentino de Palermo. De hecho, de allí que Alberto Poey Marle, su propietario y criador, no haya titubeado ni un segundo en decir que “Había sido un triunfo especial”.

Hija de South Kissing, sobrevivió a un parto complicado y que le costó la vida a No La Iguales (Equal Stripes), su primeriza madre y a la que la suerte evidentemente no acompañó, pues antes, no había podido llegar a la competencia por un golpe que sufrió de chiquita en el campo y que la incordinó.

Bet to Life se crió guacha, al pie de otra de las madres del campo y que ese mismo año había perdido su cría y la adoptó. De allí el bautismo de la zaina, aunque ese no fue el único motivo por el que catalogar de especial al quinto disco de su campaña. Alberto seguro se acordó con todo su corazón de Héctor José Wake, su amigo de toda la vida, su compañero de aventuras hípicas y socio, y que partió hace poco más de un año, casi de golpe, aunque peleándola grande. La emoción pudo con Alberto; y sobraban las razones.

Bet to Life fue invicta en sus dos primeras salidas. Morruda, corajuda y corredora, pasó una etapa en la que la salud no fue su aliada, pero ahora luce plena, dispuesta a recuperar el tiempo perdido. Ya había dado una muestra al respecto el día de las Estrellas cuando, con tropiezos, escoltó a Excellent Art (Jump Start, 57) en el Handicap Overspeed, la misma rival que aquí como favorita terminó quinta, y ahora lo confirmó.

Eduardo Ortega Pavón la corrió encimando desde temprano, pese a largar muy abierta y a que era la primera vez que competía sobre 1400 metros. Adelante salió a correr muy fuerte Angiolina (Angiolo, 56 1/2), con la que Bet to Life luchó casi toda la recta hasta quebrarla cerca del disco para batirla por la cabeza y tras buenos 1m21s28/100.

Gran trabajo en su preparación de Gustavo Scarpello, que vive una temporada excelente y que, de paso, aprovecha la generosidad de South Kissing, padrillo que sirve en el pampeano Haras El Caldén, de propiedad de su familia.