En el día de la muerte del fantástico Galileo su hijo y la potranca se llevaron los dos G1 que se corrieron en Belmont Park

ELMONT, New York (Especial para Turf Diario).- La hípica es una montaña rusa; que sube y baja con velocidad y brusquedad. Que puede llevar de la tristeza más profunda a la alegría a flor de piel, aunque, como en este caso, la felicidad no alcance para calmar tanta pena. Sábado particular el que vivió el Team Ballydoyle, que por la mañana comunicaba la muerte de Galileo (Sadler´s Wells), su padrillo emblema, su caballo soñado, y por la tarde disfrutaba de un inolvidable doblete de G1 en Belmont Park.

Todavía estaba dando declaraciones sobre lo que el crack había representado en su vida Aidan O’Brien, cuando sus pupilos Bolshoi Ballet (Galileo) (foto) y Santa Barbara (Camelot) ganaban el Belmont Derby Invitational Stakes (2000 m, césped, US$ 1.000.000 en premios) y el Belmont Oaks Invitational Stakes (2000 m, césped, US$ 700.000 en premios).

Favorito en el último Epsom Derby (G1), donde concluyó séptimo de Adayar (Frankel), Bolshoi Ballet cruzó el Atlántico para llevarse el mejor de los resultados, otra vez como preferido del público. Con Ryan Moore en sus riendas, el zaino llegó a su mejor victoria superando por 1 1/2 cuerpo al francés Tokyo Gold (Kendargent). Con su victoria, Bolshoi Ballet elevó a 92 el número de hijos ganadores de G1 que produjo a la fecha Galileo, más que ningún otro reproductor en la historia del turf.

Previa cuarta en las QIPCO 2000 Guineas (G1), también cuarta en el Epsom Oaks (G1) y segunda en el Pretty Polly Stakes (G1), Santa Barbara quebró la racha de derrotas en la máxima escala para imponerse en el Belmont Oaks, como aquél, conducida por Ryan Moore. Media hermana de los campeones Iridessa (Ruler of the World) y Order of Australia (Australia), la nieta de Danehill superó por medio cuerpo y hocico a Con Lima (Commissioner) y Higher Truth (Galileo).

Fue un sábado raro para Coolmore y para Aidan O’Brien, que transcurrió entre la partida del enorme Galileo y dos triunfos que ratifican al equipo como una potencia gigantesca en la hípica del planeta.