Cuidador y jockey se lucieron en el trabajo que llevó a Seas Alabada a consagrarse como la número uno

No siempre el turf permite concretar un objetivo. Las variantes son miles y cualquier detalle menor puede arruinar un plan en un segundo. De hecho, con Seas Alabada todo estuvo a punto de irse por la borda en la semana, después del tropiezo que la llevó a llenar de zozobra a su gente.

En el semestre había salido todo bien, cada centímetro del plan se cumplió con creces, pero el infortunio tan presente siempre en el deporte quiso meter la cola; esta vez, por fortuna para sus allegados, con la hija de Sebi Halo no pudo concretarlo.

Dos de los que más tuvieron que ver con la consagración y la superación fueron Fabio Cacciabue y Damián Ramella, preparador y jockey de la campeona, que pusieron su granito de arena en el camino hacia la gloria. Nombres que no entrarían en el grupo de los “grandes”, conformaron un equipo unido, exitoso y comprometido, y los muchos lauros conseguidos a lo largo del año son la más fiel evidencia al respecto. Cuando hay química, el resto llega sólo.

“Es una emoción muy grande, porque sufrimos mucho todos estos días por lo que le pasó. Pero la yegua lo superó con su gran case y pudimos ganar la carrera que soñamos todo el año. Los chicos que trabajan en el stud hicieron algo espectacular, junto con los veterinarios y el herrero, que también tuvo una responsabilidad muy grande”, contó Cacciabue, después de levantar el primer trofeo de G1 de su trayectoria.

Damián Ramella, en tanto, con su seriedad de siempre, agregó: “Ya no nos queda nada por decir de ella que no se haya dicho. Siempre nos ayuda en todo y esta vez no fue la excepción. Seguro que con la diferencia de kilos había que esperar el remate, guardarle algo, sobre todo porque acá en San Isidro la pista te puede engañar y apurarse se paga caro. Ya había ganado la Copa de Plata en con Halo Ola (Southern Halo), en 2004, pero me faltaba festejar otra carrera así después de 7 años de haber vuelto a correr tras mi accidente. En un momento así, no puedo dejar de agradecer a mi familia, que me acompañó en los momentos más duros y que sin ellos nada podría haber sido posible”.