El jockey le dio una conducción de libro al hijo de Cima de Trimphe y se llevaron juntos el Handicap Tatán, en San Isidro

Correr junto a los palos sin perder un metro es una de las fórmulas más efectivas en la hípica, mucho más cuando las distancias son largas. Venir abierto es sinónimo de dar ventaja, por más que muchos caballos se sientan más cómodos con la libertad de un tercer o cuarto carril que pegaditos a los palos, claro, recorrerán más terreno que los demás.

Gustavo Calvente es un jockey inteligente, que conoce la capacidad de su caballo y la que tienen sus rivales, y sabe cuando apelar a aquella “máxima de los desarrollos”, como ocurrió este miércoles en el Handicap Tatán (2400 m, arena) del Hipódromo de San Isidro, donde guió de forma perfecta al platense Otro Planeta (Cima de Triomphe, 58 1/2 kg.) para posibilitar que el crédito de la familia Benesperi se reencontrara con la victoria en el ámbito donde hace ya unos meses se viene destacando.

Calvente le agregó a su conducción paciencia para aguardar por dentro que se hiciera el espacio, ese que al llegar la recta parecía ocupado y hasta con “cola”. Pero el claro apareció junto a la baranda, el jockey proyectó al hijo de Cima de Triomphe y este reaccionó de la mejor forma, poniéndose a correr de firme para dominar a Luminoso Dubai (E Dubai, 54) en los 50 metros finales y quedarse con la victoria, tras aceptables 2m29s29/100.

Cría de Don Arcángel y pronto a llegar a los seis años, Otro Planeta ya había ganado en diciembre el Handicap República de Francia y en esta categoría siempre tiene para dar que hablar.