Después de 165 días sin actividad, las carreras oficiales vuelven hoy; serán 12, con la base del Clásico México (G3) y casi 1 millón de pesos en incrementos

Llegó el momento. La hora tan esperada. Vuelven las carreras oficiales aquí después de 165 días de sufrimiento, tristeza, desesperanza y frustración. Ningún país del mundo permaneció con su actividad hípica parada por tantos días, en otro “milagro argentino”.

El Hipódromo de Palermo será el escenario donde se volverá a escuchar la campana de largado, donde los relatores pronunciarán el extrañado “y cruzaron el disco…” y donde la pasión y la esperanza volverá a echarse a rodar, como tantas veces.

No fue fácil, el camino estuvo lleno de piedras desde que el Covid-19 entró por Ezeiza para instalarse en la Argentina amagando no querer irse nunca más. De hecho, por estos días se registran mayor cantidad de casos que nunca, aunque las autoridades sanitarias miran el futuro cercano con optimismo.

Pero, por suerte, privó la cordura y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires autorizó el regreso de la actividad del turf, como parte de su plan para desandar las medidas de confinamiento y apelando a las seguridades que el deporte por sí mismo implica. Ahora nos toca a nosotros hacer las cosas bien, a respetar los protocolos a rajatabla, a ser inteligentes para no sacar ninguna ventaja que nos devuelva a la situación anterior. 

Es tiempo de volver a correr y qué bueno hubiera sido que el clásico de hoy se llamara Propietarios; era el final perfecto para esta etapa inédita en la vida de nuestro turf y del mundo, esa que queremos no volver a vivir. Estábamos repletos de problemas y la pandemia llegó para ponernos al borde del knock out.

Pero allí estuvieron los dueños para bancar la parada, manteniendo sus caballos aún a sabiendas de que la pérdida era absoluta; apoyando a los trabajadores de la hípica que pusieron el alma y el corazón, sin parar ni un minuto de poner el hombre, en consonancia con sus “patrones”. Fueron los dos estandartes que sostuvieron esto por tantos días y tantas noches. ¡Salud para todos ellos!

La rueda volverá a girar este viernes con las primeras 12 carreras de esta nueva etapa, la mayoría para productos y con la base del Clásico México (G3), que sobre 1000 metros medirá yeguas desde los 3 años y con 260.000 pesos de premio para la ganadora. Las apuestas serán todo un tema; como informó Turf Diario en su edición de jueves, se recibirán por la vía de Hapsatel, los turfitos y algunos pingazos en la provincia de Buenos Aires. Desgraciadamente, la mayoría de las bocas estarán cerradas, pues entre los cierres a los que todavía están sujetas las agencias hípicas y las legislaciones provinciales para las apuestas, todo este tema es un intríngulis que, aparentemente, sólo la aprobación del online aclararía. Habrá cerca de 1 millón de pesos en incrementos, desparramados a lo largo del día, con una expectativa de recaudación que ronda los $ 10.000.000. ¿se alcanzará?

Con toda la caballada reprisando o debutando, cada competencia será una historia, y el México no le escapa a ese concepto. Son 15 las participantes, las que deberán enfrentar el desafío y ausente Misty Spring (Greenspring), que venía liderando en el segmento, las posibilidades se abren.

A principios de marzo, aquella se quedaba con el Clásico General Arenales (G3), en el que Elcisa (Angiolo) (foto) era segunda a 3 cuerpos con medio de ventaja sobre Embozada Nistel (Van Nistelrooy). Ambas estarán en las gateras ahora listas para revalidar tan buena gestión.

Rubio B. presentará una yunta que tiene como primera figura a la múltiple titular gradual Queen Liz (Lizard Island), inactiva desde enero cuando fue víctima de la misma Misty Spring en el Clásico General Francisco B. Bosch (G3), pero terminando bastante por delante de Elcisa. Su socia es Foto Graciosa (Manipulator), que vuelve a la recta donde tan buenos resultados consiguió al comienzo de su campaña tras actuar con alguna irregularidad últimamente entre los 1200 y los 1400 metros.

Ante los machos y en el Gran Premio Félix de Alzaga Unzué (G1), Gran Enemiga (Qué Vida Buena) no corrió nada mal, y ahora retorna al trazado donde antes había dado cómoda cuenta de Embozada Nistel (Van Nistelrooy) en una condicional. Es brava por donde se la mire.

Una de las mejores dos años de la temporada anterior, Seattle Ampi (Seattle Fitz), pega la vuelta tras más de un año de pausa y otra vez se muestra en el mismo kilómetro donde conquistó el Clásico Carlos Casares (G3). Para seguir de cerca y tener muy en cuenta.

Alma Campestre (Angiolo), Pura Diabla (Endorsement) y Trikini Girl (Greenspring) aportan su cuota de calidad a una carrera interesantísima y que comenzará a desandar el terreno gradual después de varios meses.

Vuelve el turf a Palermo. Vuelve el turf para todos. Los propietarios, los profesionales, el público… Todos esperan ansiosos la campana de largada, poder a volver a disfrutar la pasión común en todos ellos. Poder volver a soñar…