La potranca mantuvo su invicto en el Darley Prix Morny (G1); en el Prix Jean Romanet (G1), Audarya dio la sorpresa

DEAUVILLE, Francia (Especial para Turf Diario).- La tarde de domingo en Deauville fue fantástica, otra vez. El bellísimo hipódromo de esta ciudad disfrutó una jornada con dos grupos uno de muchísima proyección y con otros clásicos “teloneros” que tuvieron ganadores de clase, todos con el destino común de la gran jornada de octubre en ParisLongchamp, cuando llegue una nueva versión del Prix de l’Arc de Triomphe (G1).

Los dos años, esos que encontrarán su consagración en el Prix Jean-Luc Lagardere (G1), chocaron en una promisoria versión del Darley Prix Morny -Finale des Darley Series (G1-1200 m, césped blando), donde la potranca Campanelle ratificó todo lo bueno que había mostrado antes en Royal Ascot y mantuvo su invicto ante los machos.

Pupila de Wesley Ward, extendió la cosecha formidable del jockey italiano Lanfranco Dettori batiendo por 2 cuerpos a Nando Parrado, el potrillo con “nombre uruguayo” y cuya madre es la argentina Chibola (Roy), en una demostración plena de solvencia y en un formidable 1-2 para el generoso padrillo Kodiac.

Favorita en las apuestas, y corriendo al frente prácticamente desde la partida, Campanelle nunca se dejó alcanzar, con el plus de sacar pasaje directo hacia el Breeders’ Cup Juvenile Fillies Turf (G1) de noviembre en Keeneland, pues la carrera formaba parte del programa Challenge Series, Win and You’re In.

“El piso estaba malo, pero tiene un montón de clase y pudo superar esa circunstancia. Creo que es mucho mejor en pista firme y también que es la que más me impresionó después de Royal Ascot. Vino siempre bien, moviendo las orejas, relajada, le esperan grandes cosas por delante”, contó Dettori, feliz.

Ward, que ya había ganado el Morny con los recordados No Nay Never (Scat Daddy) y Lady Aurelia (Scat Daddy), contó sobre el futuro de la potranca: “Ahora quizás la nominemos para el Cheveley Park Stakes (G1) del 26 de septiembre, pero siempre con la Breeders’ Cup en nuestra agenda”.

Un rato más tarde, en el otro gran momento, se produjo una sorpresa de proporciones de la mano de Audarya y su éxito en el Darley Prix Jean Romanet (G1-2000 m, césped blando), hacia el Prix de l’Opera (G1).

Con la gran favorita Nazeef (Invincible Spirit) lejos de ser rival, la hija de Wootton Bassett, padrillo recientemente comprado por Coolmore, disparó a tiempo y contuvo por el pescuezo la atropellada de Ambitious (Dubawi), con Romanciere (Dansili) en tercera posición a 4 cuerpos.

El español Ioritz Mendizabal fue el encargado de llevar al triunfo a la yegua preparada por James Fanshawe, profesional que ahora suma tres primeros en tan prestigioso turno después de haberlo ganado con Ribbons (Manduro) en 2014 y con Speedy Boarding (Shamardal) en 2016.

El Prix de Pomone (G2-2500 m, césped blando) midió “chicas” desde los 3 años en Deauville, con la grandota Ebaiyra haciendo lucir al máximo nuevamente los colores del Aga Khan. Nacida en los Estados Unidos y por Distorted Humor y Ebiyza (Rock of Gibraltar), la alazana se rehabilitó después de terminar sexta en el Prix de Diane (G1) de Chantilly, pudo con las mayores al aventajar por 3/4 de cuerpo y 1 cuerpo a Spirit of Appin (Champs Elysees) y Grand Glory (Olympic Glory).

Alain de Royer-Dupre prepara a Ebaiyra, cuyo próximo paso podría estar en el Prix Vermeille o en el Prix Royallieu (G1), aunque la elección será más cercana a esos compromisos.

El cierre gradual en Deauville llegó con otra prueba de fondo, el Prix Kergolay (G2), para todo caballo desde los 3 años y cuyos 3000 metros son una previa del Prix du Cadran (G1). Justamente el ganador de esta última prueba en 2018, Call the Wind, volvió a la victoria con solidez, superando por 1 1/2 cuerpo a Ashrun (Authorized) y ratificando su vigencia en la división.

Por Frankel e In Clover (Inchinor), el alazán a cargo de Andre Fabre venía de tropezar inesperadamente en el Prix Vicomtesse Vigier (G2), tras llevarse en Saudi Arabia el Longines Turf Cup Handicap y el Prix de Barveville (G3), en su regreso al viejo continente. Ya con seis años, el hermano de los también G1 Dream Clover (Oasis Dream) y We Are (Dansili) quiere más gloria de la grande.