El hijo de Manipulator, que no vencía desde enero, se llevó de punta a punta el Handicap Equalize, sobre 1400 metros y en la arena

Cappello venía de correr mal en el Clásico 25 de Mayo de 1810 (G2) de La Plata, la pista donde es entrenado y en la que cumplió la mayor parte de su campaña. Pero, bajando de categoría y visitando por primera vez e l Hipódromo de San Isidro, el grandote del Stud La Frontera construyó una victoria por demás interesante en el Handicap Equalize (1400 m, arena), “tordillo” turno central de una fecha en la que la calidad brilló por su ausencia.

Los impresionantes 560 kilos del zaino hicieron fuerza toda la vuelta, resistieron presiones a lo loco y terminaron llevándose de regreso a casa un festejo importante, el primero que consigue como “visitante” en 17 salidas. No fue fácil, le puso todo, y con el dato para nada menor mediante de haber cargado 58 kilos, el peso más alto del grupo.

Con William Pereyra en sus riendas, el pupilo de Isidoro San Millán -en la ocasión presentado por Roxana, su hija- luchó durante la primera parte del desarrollo con el veterano Sereno (Catcher In the Rye, 55), y cuando en la parte final de la curva a este se le acabaron las energías, fue One Samurai (First Samurai, 55) el que intentó despojar al líder de la “casaca amarilla”.

Igualó el “socio de Emotion Orpen”, pero rebotó también contra un Cappello que no quería entregarse. Pero faltaba más todavía para nuestro héroe, ya que sobre el cierre salió desde el fondo el favorito Heavy Love (Manipulator, 56 1/2), embalado a 200 kilómetropor hora por Gerónimo García. Sin embargo, otra vez, no fue suficiente, pues el líder resistió y lo terminó venciendo por 3/4 de cuerpo, con 4 más hasta One Samurai, todo tras la excelente marca de 1m21s26/100.

De la cría del Haras La Pasión, fue el sexto festejo para Cappello, que no llegaba a la foto desde enero último, cuando con Francisco Leandro “up” apilaba en el sur el Clásico Jockey Club Argentino (L), que le siguió a su conquista del Clásico Oswaldo Aranha (L). Caballo de indudable calidad, encontró en el Handicap Equalize el terreno para amigarse con el disco y enfrentar lo que viene con otro semblante, más parecido al que mantuvo entre fines de 2020 y principios de la actual temporada, siendo entre la milla y los 1400 metros el terreno de su mayor lucimiento.