El preparador ganó el San Martín (G1) con Glorious Moment y fue segundo en las Pollas con Joy Epifora y Roman Joy

Se pueden ganar 100 grupos uno, pero nunca nadie vinculado a la hípica dirá que se “acostumbró” a festejar en lo más alto. Carlos D. Etchechoury, el exitoso entrenador cuya vigencia es remarcable ciento por ciento, siempre teniendo presencia primaria en las carreras más importantes de la temporada, es uno de los que podría darse aquél lujo.

El sábado en Palermo “Dany” redondeó otra tarde inolvidable, y aunque a sus pupilos Joy Epifora (Fortify)  y Roman Joy (Fortify) se le escaparon por poco los triunfos en la Polla de Potrancas (G1) y en la Polla de Potrillos (G1) -ambos terminaron segundos…-, se dio el gusto de volver a casa con otra copa “pesada” bajo el brazo, ahora gentileza de Glorious Moment, ganador del Gran Premio General San Martín (G1).

En el caballo de Las Monjitas el profesional tiene un nombre para soñar hacia el cada vez más cercano Gran Premio Carlos Pellegrini (G1), todo producto del trabajo que se realizó con el hijo de Treasure Beach. “Este caballo en la cancha no te dice nada, es una ‘vaca’, como solemos decir. Para la partida final le puse a un 4 años perdedor y no le sobró nada. Distinto es cuando le das pasada en la distancia ahí sí se destaca porque tiene pulmón pero en las partidas no dice nada”, cuenta un dato de entrecasa “Dany”.

Luego, ya enfoca en el San Martín: “Glorious Moment se merecía un triunfo de este calibre y en la pista. Hoy en cancha normal y con el pasto liviano se vio que es otro caballo. Venía pisándolos en todos lados y en dos saltos dominó la carrera para después controlar el último tramo. Al principio me asusté un poco porque venía al galope, atrás, y pensé que arriba se iba a poner duro porque iban a arrancar todos juntos, pero cuando lo vi que encontró lugar por dentro y dominó rápido y jugando, ya la sensación me cambió por completo. El nos enseño que le gusta correr de esa manera, las veces que cambiamos fue un desastre. Para rendir a pleno necesita césped firme, no como el otro día que venía muerto en una pista imposible y sólo el gran corazón que tiene lo llevó para adelante”.

Se le menciona al hermano del medio de los Etchechoury que Glorious Moment batió el récord de la distancia, pero no es algo que lo conmueva, como muchos, no hay una confianza plena en el reloj porteño, aunque le da su mérito, por supuesto. 

Ya sobre el final de la charla, agrega y anticipa: “Siempre le faltaron subir esos dos escalones que lo separaban de los mejores, pero ahora ya está: es el mejor en el pasto. Ahora tenemos por delante los grandes premios Copa de Oro y Pellegrini, y sólo espero que siga sano como para encarar el tramo más difícil de la temporada en el máximo de su potencial. Es un lindo desafío”.

Carlos D. Etchechoury es un referente cuando de triunfos importantes y de caballos sobresalientes se trata. Pero ni loco ganar un grupo uno se le hará costumbre. Por el contrario, buscará siempre más y más festejos grandes, apoyado en sus habilidades extraordinaria para el entrenamiento de un SPC y en una caballada siempre envidiable.

Simón Mitagstein