La potranca de Alberto y Renata Stein cumplió una actuación impactante en el Gran Premio Jorge de Atucha (G1) y ahora lidera entre las potrancas en arena

Por Hugo Bordoni

Terminante de los 300 a la raya, la juvenil Carta Embrujada (Storm Embrujado) ya tiene una “leyenda” para contar entre su gente: la del Gran Premio Jorge de Atucha (G1-1500 m) que ganó este sábado casi con la misma facilidad que había exhibido al debutar en la arena del norte. Fue un finde notable para la cabaña de San Antonio de Areco, porque además de su potranca brillando en el el Atucha, en el Criadores (G1-2000 m) el generoso Storm Embrujado (Bernstein) quedó a solo cabeza y cabeza de dar doblete por la notable gestión de Mahagonny, que cayó en final ante Blue Stripe (Equal Stripes) y Soviet Catch (Catcher In The Rye). Para Roberto Pellegatta, en este caso haciendo equipo con Juan Saldivia, fue el primero de los dos impactos de Grupo 1 que coronaría más tarde con el pingo Tetaze (Equal Stripes) en el República Argentina (G1-2000 m). 

Juan Noriega trajo sin apuro a Carta Embrujada, no se preocupó por las ventajas que dio al largar, la dejó accionar con comodidad, permitiendo que la velocidad de sus cuatro rivales la dejara en el fondo del breve pelotón. Esperaba simplemente que los metros fueran poniendo “las cosas en su lugar”.

Adelante la invicta entrerriana Clara Danger (Claro Oscuro) salió dispuesta a demostrar que podía extender a las 15 cuadras la agerrida conducta mostrada en el Carlos Casares (G3-1000 m) y en el Saturnino J. Unzué (G2-1200 m). Esta vez, sin embargo, estuvo lejos de aquellos flashes, vino un rato adelante hasta el derecho, pasó por encima de 22s las cuatro cuadras y llegó a la recta ya con la certeza de que había jugado lo que traía. A su lado había corrido la también invicta Leticia Mia (Le Blues), otra que abandonó la pelea a poco de andar en el tiro derecho, mientras abierta Sopa de Lima (Easing Along) era la única que trataba de ofrecerle alguna resistencia a esa sombra de blusa roja y negra que venía con Noriega como un alud por mitad de cancha.

No hubo para la potranca de Pozo de Luna más gloria que la del placé, Carta Embrujada pareció demasiado para ella y la desbordó con una facilidad que se tradujo en 4 cuerpos en la raya, con el reloj detenido en 1m27s34/100, levemente por encima del empleado un rato más tarde por el pampeano Fiel Amigo (Violence) en el Montevideo (G1). Claro que la impresión de la zaina de La Leyenda fue casi para ignorar el reloj y soñar con la milla o esas 20 cuadras “que ya van a venir”…