La hija de Violence se quedó con la primera prueba el día de la vuelta, tras un mano a mano impresionante con La Fantastique

El ansiado regreso al ruedo del turf argentino se concretó a las 13,20 del viernes, cuando con unos 20 minutos de demora se largó el Premio Tristeza Cat, sobre 1400 metros en la arena y para potrancas, en el Hipódromo de Palermo.

Terminó el sufrimiento, la espera, la angustia del no poder ser; fue una bocanada de aire fresco en el medio de una situación todavía angustiante por el Covid-19 que no afloja, en medio del “cuarto intermedio” que ahora transita la actividad en pos de recuperar sus otros dos estandartes: San Isidro y La Plata.

Con protocolos estrictos, sin público y todavía con una limitación gigante en materia de captación de apuestas, volvió la hípica en nuestro país, y con ella también lo hicieron la pasión, la ilusión y todos esos sentimientos únicos que solo el deporte de las carreras de caballos puede generar.

Fue un retorno a lo grande, pues sobre la arena bastante brava del centro las potrancas Che Maga (Violence) y La Fanatique (Le Blues) ofrecieron un vibrante mano a mano prácticamente desde la suelta y hasta el disco, que terminó definiéndose con la victoria de la primera por apenas la cabeza y al cabo de 1m24s45/100.

A 3/4 de cuerpo, descontando muchísimo en el cierre, fue tercera Time to Remember (Roman Ruler), mientras que también abreviando a lo loco fue cuarta Foolin (Suggestive Boy), a 1 1/2 cuerpo. Poco se vio en cambio de la favorita Whatsapeame (Fragotero), que terminó novena y alejada.

De la cría de Patricio Losinno y defendiendo los colores riocuartenses del Stud Chemeco, Che Maga tiene por madre a Runfromthestorm (Stormy Atlantic) y fue guiada en forma brillante por William Pereyra, haciendo “yunta” con Roberto Pellegatta.

Después de 165 días por fin se volvió a escuchar la campana de largada en Palermo. Es cierto que faltó el calor del público y los gritos en las tribunas, pero todos esos tesoros del turf se irán recuperando de a poco camino a la nueva normalidad. No es poco haber recuperado ya las carreras. Era lo que todos queríamos.