El hijo de Southdale batió por 6 3/4 cuerpos al argentino Zamindar Geral en el Clásico Aniversario de la Fundación del Jockey Club del Perú, en Monterrico

Por Néstor Obregón Rossi

LIMA, Perú (Especial para Turf Diario).- Cuando se dio a conocer la lista de los competidores del Clásico Aniversario de la Fundación del Jockey Club del Perú (L-2000 m) y solo se supo que Novillero (Southdale), Nuremberg (Southdale) y el argetnino Zamindar Geral (Remote) estarían en la partida, no había que ser muy estratega para saber que el desarrollo de la competencia sería decisivo.

Y en esa premisa, era obvio que Nuremberg asomaba con todas las preferencias, dado que era el más ligero de los tres y que su reciente victoria -aplastante, por más de 9 cuerpos- en el Clásico Alfredo Benavides y Alfredo Benavides Diez Canseco (G3 -2000 m), le daban todas las credenciales para ser el favorito a ganar.

Sin embargo, la repentina ausencia de Carlos Trujillo en su silla -debido a que el jockey debió afrontar una operación de apendicitis- obligó a buscar reemplazo solo una semana antes de las anotaciones y fue Víctor Salazar el llamado a correr al Caballo del Año 2020. Era la única duda que podía girar alrededor del pupilo de Jorge Salas.

Novillero, por su lado, tendría la ventaja de seguir con Martín Chuan en la monta, pero el gran punto en contra era que no contaba con las ligerezas suficientes para poder discutirle la delantera al lógico puntero y Suárez aplicó a la estrategia de sacarle velocidades iniciales, toda vez que se trata de un caballo pesado, remolón, al que hay que mantenerlo despierto toda la carrera para que no se apague.

La carrera

La estrategia funcionó y Chuan fue el encargado de ejecutar una conducción para no olvidar. Porque si bien Novillero había trabajado del partidor cinco días antes de la carrera -algo que también hizo para el Clásico Bradock, su carrera previa- lo que hizo su jinete complementó todo lo demás. Estuvo atento a la partida y aprovechó largar por el carril uno para sacarlo movido desde el saque, explotando en él ligerezas no antes vistas y hasta forzando a que Nuremberg tuviera que acelerar un poquito más antes de cruzar la meta en la primera vuelta.

Pasaron casi en línea por ese sector, con Chuan insistiendo para no perder los palos ante el paso ligero de Nuremberg que, por fuera, poco a poco lo iba superando. Ya cuando estaban girando el primer codo, el Caballo del Año se hizo del comando y empezó a manejar las cosas.

Pero cuando llegaron a la recta opuesta, Salazar decidió aquietar el ritmo y poner todo a una velocidad que, lejos de ayudar a Nuremberg, fue la invitación perfecta para que Novillero se le fuera encima. Aquietó el tren y tras un primer parcial de 24s04, el segundo lo corrió en 25s82, sin desprenderse de su seguidor. 

Chuan siguió construyendo la victoria accediendo a esa invitación. Le movió los brazos insistentemente a Novillero, como le gusta al potrillo, y fue cercando al puntero, sin dejarlo pensar, respirar o trabajar. Y siempre por un segundo carril, obligando al puntero a estar en los palos, bien pegado al riel.

Pese a ello, el jinete de Nuremberg continuó en el tren pausando, con un tercer cuarto de milla en 26s50, casi contemplativo, opuesto al accionar insistente y obstinado de Chuan en Novillero.

En los 600 metros, Salazar quiso escapar y Nuremberg ya no pudo sacudirse de su oponente. Porfiado, Novillero siguió empujando la carrera, haciéndose cada vez más peligroso y, acaso, ya con cara de ganador entrando a la recta final. El ‘cabeza a cabeza’ emocionaba a distancia y uno se imaginaba cómo estarían las tribunas si la pandemia no obligara a estar lejos del hipódromo. Ya en plena tierra derecha, el Derby Winner fue superando lentamente al Caballo del Año y manteniendo siempre el segundo carril y –con un jinete que solo confirmó su enorme talento para este deporte–, fue firmando una victoria inobjetable. Salazar, como último recurso, sacó a Nuremberg de los palos e intentó una última reacción por tercera línea. Fue completamente infructuosa. 

Novillero aprovechó esos segundos para distanciarse más, estirar la cancha y ganar en todo sitio. Zamindar Geral solo vino de refresco para reclamar el placé, en la propia meta delante de Nuremberg.

No son muchas las veces que una carrera así despierta emociones, con un Caballo del Año y un ganador del Derby en una especie de match. Pero lo que se vio el sábado fue, sin duda, una prueba que superó toda la expectativa que había generado y que, a estas alturas, bien ya puede quedar como una de las mejores de la temporada.