La hija de Claro Oscuro ganó el Saturnino J. Unzué (G2) de punta a punta y ratificó todo lo bueno que había mostrado en el Casares

Por Diego H. Mitagstein

Dicen que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Bajo esa máxima, lo de Clara Danger en el Clásico Saturno J. Unzué (G2-1200 m, arena) del sábado en Palermo fue un enorme paso. La potranca que había ganado casi que “pidiendo” la hora el Clásico Carlos Casares (G3), en la recta, confirmó su dominio en esta etapa temprana para la camada nacida en 2018 fuera de la recta y sobre 200 metros más.

Podía pensarse que esa distancia extra podría quedarle larga a la hija de ese notable velocista que fue Claro Oscuro (Mutakddim), pero no fue así. La zaina mezcló clase con velocidad y resistencia para lograr el objetivo, liderando desde la partida ante un grupo que la exigió en todo momento. Primero Maestra Druida (Master of Hounds) que la hostigó hasta entrado el derecho, y luego, siempre pegada a los palos, la ganadora tuvo la valentía y la calidad necesaria como para contener por 1 cuerpo la carga externa de Consejista (Cosmic Trigger), para conformar la exacta entrerriana.

A medio largo, Bruma Song (Alcindor) completó la trifecta, mientras que la perdedora Simpática Peluquera (War Command), que había perdido a nada de Clara Danger en el Casares, ahora fue cuarta a 3 largos, todo tras 1m11s23/100, tiempo bastante más lento con respecto al que emplearon los potrillos en el Santiago Luro (G2).

El toque triste lo dio Por Amor a Vos (Russian Blue), que se sintió por los 500 metros y debió ser desmontada en la pista, por fortuna, sin problemas para William Pereyra, su jockey, que pudo sofrenarla a tiempo.

Reservada del Haras La Tutina y atendida por Luis Gaitán, la ganadora tuvo un socio ideal en Brian Enrique, que tuvo una tarde brillante pues alcanzó un destacadísimo cuatriplete y que cerró con Carry Seattle (Seattle Fitz y Miss Trevisa, por Numerous, Haras Firmamento), también haciendo equipo con aquellos colores y con Gaitán. En Endanger (El Corredor), Clara Danger pasó el test del codo y del salto del kilómetro a los 1200 metros, pero ahora el proceso selectivo le pondrá en el camino un desafío todavía mayor como son las 15 cuadras del Gran Premio Jorge de Atucha (G1), el 1 de mayo. Llegó y se mantuvo, por lo que ahora quitarle la ilusión de seguir dominando entre las dos años sería una falta de respeto para con una potranca que parece tener un corazón más grande que su cuerpo.