El hijo de Mount Nelson sumó su segundo clásico consecutivo en la larga sobre la arena de San Isidro

Reik se puso a correr de firme, y si a esa situación se le suma la muy particular racha de victorias que disfrutan juntos el cuidador Juan Oural y el jockey Wilson Moreyra, en nada llamará la atención la nueva conquista clásica del caballo del Stud Abu-Manza. Ocurrió en el miércoles del Hipódromo de San Isidro, donde se impuso de un extremo al otro en el Calidoscopio (2400 m, arena), justo antes de que la lluvia entrara en escena.

El hijo de Mount Nelson llegó a su tercer triunfo seguido, segundo en este plano tras haber vencido hace un mes en el Domingo Faustino Sarmiento (L), “copiando circunstancias”. La diferencia entre aquél disco y este radicó en el margen, pues ahora sufrió bastante menos, llegando a la meta con 2 cuerpos de ventaja sobre Keen (Storm Surge), mientras Green Lemon (Equal Stripes) completaba la trifecta a la cincha.

Moreyra “fabricó” un ritmo de galope con Reik, pasando los 400 iniciales en 28s16/100, los 800 tras 54s16/100, los 1200 en 1m19s16/100 y la milla al cabo de 1m42s97/100. Detrás, Seulement Catcher (Catcher In the Rye) y Mestre do Violao (Master of Hounds) corrían cerca, pero sin presionar.

Prácticamente no hubo cambios y en la recta Reik sacó ventajas tempranas que luego mantuvo hasta la meta, con sus potentes 576 kilos transformados en imparables. Keen avanzó por dentro pero nunca arrimó peligro, y la atropellada de Green Lemon fue tan tibia como casi siempre. El que voló bien bajito fue Seulement Catcher, del que se esperaba bastante más volviendo de las graduales.

De la cría del Haras Chenaut, y con 4 años recién cumplidos en el “año calendario”, la evolución de Reik es evidente, con un récord que ahora habla de cuatro éxitos sobre 14 salidas, con premios por 1.418.725 pesos. Hermano de los ganadores condicionales Seeking Path (Seeking Daylight) y Nanina (Sunray Spirit), Reik parece listo para intentar mostrarse en los largometrajes de grupo, aunque deberá pensar en volver a la arena Palermo o pensar en La Plata, la primera pista en la que no pudo ganar y la restante a la que no conoce.