En el duelo de los hijos de Cosmic Trigger, el pupilo de Nicolás Martín Ferro superó por medio cuerpo a su adversario

El gran momento de Codringer y la mano de Francisco Leandro se unieron para una victoria enorme en el Clásico Japón (L-1400 m, césped normal), la mejor carrera de la jornada del viernes en el Hipódromo Argentino de Palermo.

Tuvo mejor final el favorito para derrotar por medio cuerpo a Rudy Trigger (Cosmic Trigger), que perdió, es cierto, pero con todos los honores, ratifcando su clase. Fue lógico también lo del ganador, y por dos motivos: por un lado, porque ya tenía experiencia positiva en la distancia, circunstancia que su adversario no había vivido nunca; y también porque cambió de plan, estuvo más conservador y no se desgastó, como sí ocurrió con el pupilo de María Muñoz, que se mostró desde temprano entre los de adelante, para luego perseguir el andar del puntero Boecio (Suggestive Boy).

Una vez en la recta alcanzó rápido Rudy Trigger, que pronto tuvo a su izquierda a Codringer, proyectado y filtrado por el jockey brasileño. Dominó en los 300 el zaino y luego poco a poco fue sacándole las pequeñas diferencias mencionadas a su adversario, que no se entregó. El tiempo de 1m23s12/100 quizás no diga demasiado, pero la cancha tampoco está voladora, hace tiempo.

Preparado por Nicolás Martín Ferro para el Stud Dream and Wish y criado por el Haras Abolengo, fue el cuarto triunfo seguido para Codringer, que ahora tiene en el futuro la opción de regresar a la velocidad con codo o de hacer otra vez el intento en la media distancia, seguramente, el gusto de su preparador.

Más maduro, tranquilo, manejable, parece el momento ideal como para buscar volver a trascender en la milla, un tiro en el que el nieto de Forty Niner ya supo ganar e, incluso, quedar segundo en el Clásico República Federativa del Brasil (G3), sobre el mismo césped porteño en que brilló ahora.

Rudy Trigger también puede ilusionarse con seguir ese camino, aunque las 12 cuadras parecen ser su tiro ideal y un párrafo aparte para Joy Filoso (Filoso Emperor), que con sus 9 años sumó un valioso terceer clásico y que lo muestra vigente. Otro buen caballo.