El preparador alcanzó la mejor victoria desde que abrió su propia caballeriza, y nada menos que en la Polla de Potrillos

La emoción lo invadió a Miguel Cafere cuando El Musical (Il Campione) cruzó adelante el sábado último en el Gran Premio Polla de Potrillos (G1), en Palermo, concediéndole un muy esperado primer triunfo como entrenador desde que se independizó de Guillermo Frenkel Santillán, con el que trabajó como asistente por muchos años. Miguel ya había vivido emociones fuertes con el Bebe, por ejemplo, siendo parte de la misión que le permitió a Calidoscopio (Luhuk) conseguir aquella victoria irrepetible en el Breeders’ Cup Marathon (G2) de Santa Anita Park, en los Estados Unidos.

Por eso dice con sentimiento: “Tardó, pero por fin alcanzamos ese grupo uno tan buscado por mí y también para la gente del Stud Mamina, que me dio su apoyo y me confió una caballada muy importante. Me hace sentir feliz y con la seguridad de que hicimos un buen trabajo”

Cuenta Miguel que “El caballo llegó muy bien para correr una carrera tan dura como es siempre la Polla. Le dimos una actuación previa en la categoría porque lo queríamos educar un poco, que viniera más tranquilo y estamos felices de que haya salido bien ese trabajo,  Tuvo un roce en la suelta que lo dejó tercero, y demostró que no está obligado a correr adelante, en parte, por esa carrera previa”

“Venía vareando como para entusiasmarse y volver a ser el que pintó de entrada. Cuando ganó el Clásico Crespo  fue como diciendo ‘ojo conmigo porque soy una caballo bueno’. Pero luegon tuvo un problema en un vaso del que costó recuperarlo; incluso, todavía le queda algo de sensibilidad en la zona, pero va mejorando… Por eso no rindió cuando corrió el Montevideo y las Estrellas”, agrega el entrenador, dando detalles de la previa.

Para Cafere, “El Musical es uno de esos caballos con la furia de los distintos. Antes de que debutara Juan Cruz -Villagra, el jockey- todavía montaba a Subsanador (Fortify), y me comentó que era un caballo bueno. Yo le retruqué que El Musical estaba listo y que lo iba a anotar, que había que correr. Después de la partida Juan me confirmó que tenía razón. Ese día nos ganó Lawson (Le Blues) y tercero fue el de Nicolás Martín Ferro, en una de perdedores de G1”.

La victoria en la Polla ya pasó, y por eso. “Ahora tenemos que intentar en más tiro, porque se viene el Gran Premio Jockey Club (G1). Mi caballo tiene mucha velocidad, pero vamos a trabajar en la tendida para encarar esa carrera, es casi una obligación hacerlo. A mí me gusta correr la larga, varear y tender, la corta no es lo mío. Tuve la suerte de trabajar con entrenadores que entrenaban para la larga y entonces me hice con ese estilo que, por suerte, me está dando buenos resultados”, finaliza Miguel Cafere, uno de los hombres del día al cabo de la maravillosa jornada del sábado en Avenida del Libertador y Dorrego.