En el Gran Premio Criadores, el jockey de 20 años demostró que sin el descargo su calidad se encarga del resto

La sonrisa de Martín Valle “medía dos metros”. Estaba eufórico, feliz como nunca antes en su breve pero muy positiva trayectoria como jockey. A 70 por 1, y montando a la yegua Entropía, el jockey conseguía su ansiado primer triunfo de G1, y nada menos que en una carrera de la trascendencia del Gran Premio Criadores (G1).

“Ganar una carrera de G1 es lo que siempre se sueña de chico, cuando decidís entrar a esta profesión. En mi caso, por suerte, se me dio enseguida la posibilidad, pero no siempre es así”, dice como primera reflexión el joven correntino de 20 años que hace sólo unos meses dejó su condición de aprendiz, tras un ascenso meteórico.

Recibiendo saludos al por mayor, llega el momento de hablar sobre la hija de Mount Nelson: “La corro desde sus primeras carreras, sólo en la anterior no estuve en su montura y siempre pensé que tenía condiciones como para dar mucho y bueno. Se dio ahora en una carrera tan importante y que ayuda mucho para mi carrera. Soy muy joven y ahora hay que seguir trabajando. Creo que se adapta a cualquier tipo de cancha. El día de su debut corrió medio falta porque queríamos verla en carrera y la pudo haber ganado. Ya con experiencia, en su segunda salida me apuré un poco y perdimos, pero siempre en el stud sabíamos que teníamos una yegua para los clásicos de la larga. Jorge -Meyrelles Torres, que la presentó- no me dio muchas instrucciones porque sabe que la conozco muy bien, aunque la intención era traerla bien atrás para aprovechar su atropellada, que es larga y pareja”.

Valle recuerda que empezó a montar en San Isidro en el stud de José Luis Palacios, el querido preparador que por un problema de salud tuvo que dejar su profesión momentáneamente, cediéndole el manejo de su stud a José Cristóbal Blanco, que poner a punto a Entropía. Sabe que no hay que aflojar y entendió que el secreto está en trabajar todos los días. El mismo lo dice: “Ese es el camino”.

Simón Mitagstein