El hijo de Cosmic Trigger superó por media cabeza a Roman Pleasure para volver a ganar sobre una milla

Mucha clase debió exhibir el gran favorito Codringer para sacar a flote el resultado en el Clásico New Dandy, prueba central del lunes en el Hipódromo Argentino de Palermo, y así poder volver a terminar adelante en la milla, una distancia sobre la que no terminaba adelante desde hacía más de un año. Sobre la pista auxiliar de grama, el hijo de Cosmic Trigger puso alma y vida para contener por media cabeza a un bravo Roman Pleasure (Roman Ruler), que lo puso en aprietos de los 300 metros al disco, incluso, amagando con vencerlo en algún tramo de la pelea.

El zaino del Stud Dream and Wish pudo hilvanar su quinta conquista jerárquica consecutiva, superando el objetivo planteado, aunque sin el lucimiento como para entusiasmar a fondo en pos de enfrentar a los mejores de la división. Es cierto que no tuvo el desarrollo más cómodo, ante la porfía que le planteó Dunmore (Full Mast) hasta entrada la recta, al que “mandó al hospital”, pues terminó cerrando la marcha, tanto como que sobre 1200 metros su superioridad es mucho más evidente.

En materia de caballos, muchas veces es prueba y error. Y Codringer invita a asumir cualquier desafío, con su generosidad, su ímpetu, y una velocidad llamativa y que últimamente ha logrado llevar a más distancia, primero ganando en 1400 metros el Clásico Japón (L) y ahora llegando a la milla. Los datos hablan de clase, y la impresión de que en la velocidad con codo se ve su mejor versión.

Sin embargo, con resultados en cada salida, es imposible hoy quitarle la posibilidad de hacer intentos ahora en lo gradual de la milla, con el Gran Premio San Isidro (G1) de octubre próximo como una opción “llamadora”. La decisión estará en su entrenador, en la impresión de Francisco Leandro, el jockey de Codringer, y en el propio nieto de Forty Niner, ahora que “está en el tiro”.

Pensamientos al margen, Codringer es un caballo bárbaro, ideal. Rápido como un cohete, también resistente y corajudo. A veces gana con lujos y si hay que calzarse el overol no tiene problemas en hacerlo. Milla o corta con codo da lo mismo, su clase está ante todo. ¡Chapeau!