Para el jockey era uno de los pocos grandes trofeos de la temporada que todavía no había podido levantar

Para Francisco Leandro el sábado fue una tarde casi soñada, quedándose con 2 de los tres G1 que se resolvieron sobre la arena de Palermo y pagandouna deuda que todavía tenía pendiente: sacarse la foto en el Gran Premio Polla de Potrancas (G1). 

Con Una Arrabalera (Cima de Triomphe) pudo darse ese gusto, pero además anexó el Gran Premio General San Martín (G1) con el tordillo Miriñaque (Hurricane Cat), aunque cuando iba por el triplete Subsanador (Fortify) no rindió de la forma esperada y arribó sólo quinto en el Gran Premio Polla de Potrillos (G1).

“Ganar una Polla de Potrancas es muy difícil, imagínate ganar las dos”, dice el brasileño entre sonrisas, para luego sumar: “Es la primera que logro ganar en Palermo, porque había perdido una vez nada menos que con Blue Prize (Pure Prize), que después ganó la Breeders’ Cup… Fue en 2016, un día en que dominé un poco temprano y vino Hispanidad (Pure Prize) y me ganó arriba. Ahora se me dio con Una Arrabalera, llevándonos una linda carrera. Los años y la experiencia te van haciendo mejor y siempre hay tiempo para aprender”.

Feliz, cuenta Leandrinho: “La verdad es que estoy muy feliz con el triunfo de Una Arrabalera, por el momento que estoy atravesando en mi carrera profesional, con el apoyo de la familia y de la gente que me quiere, y por la yegua que había hecho una gran campaña en La Plata y a la que le faltaba pegar el salto en Palermo”.

En una carrera con muchas figuras y pareja, Una Arrabalera parecía más un lance que otra cosa, pero no era así en la sensación del jockey brasileño: ” Después que ganamos la Polla en La Plata quedé convencido de que estaba en condiciones de encarar la de Palermo con posibilidades, y traté de convencer a los propietarios de correrla. Por suerte aceptaron y todo salió muy bien. Sin ninguna duda que la aventura era un poco temeraria porque la potranca había tenido una campaña dura, exigente, y habían pasado sólo 20 días de su última aparición, a lo que se sumaba que la carrera que se presentaba era durísima, donde en la previa podía ganar cualquiera, pero por suerte ganó la mía y estoy contento y feliz”.

El teletimer de Palermo indicó que la Polla fue una carrera rápida, una apreciación con la que el actual líder de las estadísticas no coincide: “Desde arriba no sentí que el desarrollo haya sido muy violento como mostró el reloj, sabemos que en Palermo siempre hay dudas con los tiempos de las carreras”.

Luego, analiza un poco más en detalle el trámite: “Soltamos bien desde afuera y Una Arrabalera venía relajada detrás de las dos potrancas de María Muñoz. Ya cuando entramos al derecho me pasó la de San Benito -Doña Yerba (Il Campione)-, por los 300 metros, pero no me sacó una ventaja importante y sabía que tenía yegua como para volver y pelear el triunfo como finalmente sucedió”.

Cuando se lo consulta sobre el aumento de las distancias y los desafíos que se vienen, Francisco Leandro explica: “Ahora van a subir las exigencias porque el salto a los 2000 metros del Selección no es sencillo, pero tengo confianza en que Una Arrabalera puede llegar por su físico y porque su pedigree que me hace pensar de que tiene todas las condiciones para encarar ese desafío”.

Francisco Leandro pagó una deuda en el sábado de Palermo, ganó su primera Polla de Potrancas y estuvo cerquita de quedarse con los tres G1 del día. En un año productivo, pese a estar unas semanas inactivo, marca la pauta entre los jockeys.