Fueron las grandes figuras al cabo de la maravillosa reunión de este sábado en Ascot

ASCOT, Inglaterra (Especial para Turf Diario).- Cracksman (Frankel), Roaring Lion (Kitten’s Joy), John Gosden y Frankie Dettori fueron figuras gigantes en la última gran tarde de carreras europea de 2018, ganándose todos los titulares tras el QIPCO British Champions de Ascot.

Cracksman tuvo el retiro soñado con una victoria sensacional en el QIPCO British Champions Stakes (G1-2000 m, césped) y Roaring Lion mostró su enorme calidad para alzarse con la milla del Queen Elizabeth II Stakes (G1). Los dos están al cuidado de John Gosden, que también “se sacó la foto” con Stradivarius (Sea the Stars) en el QIPCO Long Distance Cup (G2-3000 m).

Como con Enable (Nathaniel) en el Prix de l’Arc de Triomphe (G1) y como con Too Darn Hot (Dubawi) en el Dewhurst Stakes (G1), Gosden y Dettori se aliaron para  las victorias de Cracksman y Stradivarius. Para todos, terminó una temporada inolvidable.

Como hace 12 meses, en la cancha blanda que tanto le gusta, Cracksman volvió a ser Cracksman luego de esa derrota inesperada ante Poet’s Word (Poet’s Voice) en el Prince of Wales’s Stakes (G1) de Ascot, el 20 de junio. Precisamente, desde esa fecha no competía el zaino de la familia Oppenheimer, con el que Gosden realizó una verdadera obra maestra.

Dejó pasar carreras, trabajó con él a destajo y hasta le puso careta para buscar tuviera más foco en competencia. Semejante esfuerzo del preparador y su equipo desembocaron en lo que se vio en Ascot, con un Cracksman desbordante de categoría, capaz de volar cuando Dettori se lo pidió y hasta estirarle 6 cuerpos de ventaja a Crystal Ocean (Sea the Stars), deteniendo el reloj al cabo de 2m8s79/100.

“Tiene un talento inigualable, pero no se qué le pasó después de ganar el Prix Ganay, no fue el mismo. Tuvimos la suerte de ponerle careta, que a veces se necesita para que se concentren. Cuando está ‘en la zona’ es un muy buen caballo, el mejor hijo de Frankel. Esta vez nos mostró lo que es: un gran caballo”, comentó Gosden, satisfecho, aunque con ese dejo de tristeza que deja que haya sido la despedida del campeón.

También para Roaring Lion pudo haber sido su última gran función, salvo que sus allegados se decidan a cruzar el Atlántico para presentarlo en la Breeders’ Cup, una opción que, según se adelantó, aún está abierta. Recortado a la milla, el tordillo del Qatar Racing fue pura clase para sobreponerse a todo y dejar el alma en pos de llevarse el Queen Elizabeth II Stakes, en un final soberbio y al cabo del cual sólo el pescuezo y medio cuerpo lo separaron de I Can Fly (Fastnet Rock) y Century Dream (Cape Cross), que también lo dieron todo.

Con Oisin Murphy en su silla, el hijo de Kitten’s Joy ratificó ante condiciones totalmente adversas su posición como el mejor tres años de 2018 en el viejo continente, y completó el triplete de Gosden.

El maravilloso QIPCO British Champions comenzó su serie de G1 con el Sprint Stakes (G1-1200 m), donde Sands of Mali (Panis) dio una sorpresa gigante batiendo al siempre duro (y renegado) Harry Angel (Dark Angel), dominando de punta a punta y por 1 cuerpo con la monta de Paul Hanagan.

Un rato más tarde, en el British Champios Fillies & Mares (G1-2200 m), Magical le dio a Galileo, su padre, un nuevo triunfo de G1. Una de las 6 cartas de Coolmore en los partidores, se puso firme en la parte final para doblegar por 1 largo a Coronet (Dubawi), con la favorita Lah Ti Dar (Dubawi) en tercero al anca, impidiendo el capote de Gosden y Dettori.

El italiano había estado brillante conduciendo a Stradivarius en el Long Distance Cup, con lo que el alazán se graduó como el mejor fondista de 2018 en Europa. Pero lo del jockey fue impactante…

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