Parte del equipo que encabeza María Muñoz, es el galopador de Miriñaque y Rudy Trigger; en su pelea por superar su adicción, enfrenta el desafío con valentía y sin tapujos, queriendo volver a ser…

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Riyadh, Arabia Saudita)

RIYADH, Arabia Saudita.- La vida no fue fácil para Cristian Montoya en los últimos años, pero hoy cuenta que está volviendo a sentirse él. Jockey y muy ganador durante mucho tiempo, narra con crudeza y valentía el calvario que su adicción le hizo vivir, y a la vez se esperanza con un nuevo inicio. En ese camino de resurrección, el destino lo puso como parte fundamental en la misión internacional que encaró la entrenadora María Muñoz con sus amados Miriñaque (Hurricane Cat) y Rudy Trigger (Cosmic Trigger), de los que Montoya es el encargado de montar cada mañana y que serán parte el próximo sábado aquí del mitín de la Saudi Cup.

“Good morning”, le dice al cronista entre sonrisas, con tono tranquilo y mientras disfruta con todo el equipo del desayuno en la mañana del jueves, en una imagen donde la camaradería es bandera. “La experiencia que estoy teniendo es divina, increíble, aprovechando para aprender muchas cosas. Para mí es gigante poder estar aquí después de todo lo que pasé en Argentina con mi problema. Es como empezar de cero, como volver a nacer. Se dio muy rápido, pero se pudo manejar y venir. Es complicado por el idioma, pero bien”, cuenta, abriendo la puerta de la etapa más complicada, esa que enfrenta sin tapujos, haciéndose cargo de sus errores y con la seguridad de estar transitando el camino “del regreso”.

“Llegó un momento de mi vida que dije: ‘no doy más’. Sufrí mucho, sufrió mi familia; es una enfermedad crónica, que sigue, que no te deja, te persigue. Lo vengo superando, aunque esté a distancia de Nicole e Ian, mi señora y mi hijo, que siempre estuvieron a mi lado a pesar de las situaciones feas que pasamos. Me apoyaron de una manera u otra, y a ellos me aferré para decirme que es mi última oportunidad, y no sólo en el tema del trabajo, de mi pasión, sino en el volver a ser una persona, a ir de frente con la gente, decir las cosas, poder trasladar las inquietudes, las dudas. Estuve dos o tres meses recuperándome y donde pasé ese tiempo es como si te metieran la cabeza en un lavarropa y te acomodaran las ideas. Nunca escondí lo que me pasaba, al contrario, lo digo con más ganas ahora que por fin puedo decir que estoy bien, que me siento bien; en otro momento me mentía a mí mismo, sin sentido. Las adicciones están en cualquier parte del mundo, y viniendo acá no me escapé; me salió la oportunidad y la tomé; me empuja a ser mejor”.

Ganador de 198 carreras en los principales hipódromos argentinos, Montoya cuenta: “Acá estoy ayudando a María, con la que estoy agradecido de por vida, pero monté también algún caballo francés, con otro sistema de vareo, que me sirve para aprender”. 

Cristian tuvo hasta la posibilidad de correr en Meydan, cuando montó a Rudy Trigger, y sobre esa experiencia cuenta: “Lo más complicado fueron los días previos, porque queríamos que llegara bien el caballo y te agarran un poco de nervios. Pero una vez que me subí fue como siempre, estuve bastante tranquilo; se te pasa todo. A pesar de todo lo que me pasó, cuando me subo me olvido de todo. Estoy yo, el caballo y nada ni nadie más. Corrió bárbaro, porque tuvimos algún percance; respondió bien en una cancha brava, con un codo difícil. Se adaptó muy bien. Son más inteligentes que nosotros”, dice entre sonrisas.

Sobre lo que se viene, deja su punto de vista: “Para el sábado los dos están muy bien. Por ahí para el potrillo es más difícil, por la cancha nueva. Miriñaque está bárbaro y me gusta en el pasto, aunque se adapta a todo, es un crack. Rudy Trigger tiene que hacer pie en los primeros metros, que es lo que le costó en Meydan, pero ya está distinto, mejor, creció, lo veo más musculado. Por suerte los caballos de María parece que están en su casa”.

Mirando hacia adelante, dice: “No se cómo será mi futuro, porque puedo tener una posibilidad de correr a Noruega, y también estoy hablando con Antonio Cintra, Ricardo Colombo. Estoy feliz con todo lo que estoy viviendo, con muchos compañeros que te dan una mano. Tengo 27 años, me siento mejor que nunca y tengo toda la vida por delante. Nunca dejé de cuidar mi físico, aún durante mi internación. Dejé de fumar también, ni gaseosas tomo. Empecé de cero, cambió el chip. No quiero estar bien, quiero estar muy bien”. Cristian quiere ganar el sábado, pero también quiere cruzar adelante en la carrera de su vida.