El hijo de Le Blues mantuvo su invicto en el Gran Premio Maipú (G1), aunque esta vez fue exigido al máximo

Aunque le costó más de lo previsto, el potrillo Labrado mantuvo su posición como el mejor sprinter de la actualidad quedándose con el Gran Premio Maipú (G1-1000 m, arena), la última carrera de las importantes dentro de la estupenda reunión que se vivió este sábado en el Hipódromo Argentino de Palermo.

Ausente Luthier Blues (Le  Blues) y de regreso a su pista predilecta, daba la sensación de que el crédito del Stud Don Ariel podría encontrar un panorama más exigente, pero lejos estuvo de darse esa situación. Por el contrario, fue finalmente la victoria más trabajosa para el zaino, que fue gran favorito.

Con Wilson Moreyra en sus riendas, Labrado vino siempre al son de la banda y en las dos últimas cuadras pudo afirmarse al frente, momento en el que empezaron a surgir varias amenazas. Obligado a calzarse el overol, respondió como un caballo avezado el potrillo conteniendo las múltiples cargas hasta ganarle por 1 cuerpo a Le Mall, en un destacado 1-2 para el padrillo Le Blues y para el Haras El Paraíso como criador.

Al pescuezo terminó tercero Señor Artista (Señor Candy), otro 3 años, que volvió a su nivel de hace unos meses, y a medio largo quedó cuarto un Lorenzo Rye (Catcher In the Rye) que de no haber saltado una pasarela e intentado ir hacia adentro durante buena parte del recorrido, seguro daba mucha más pelea. El tiempo de la carrera fue de 56s3/100, nada del otro mundo, justo es decirlo.

Ahora con récord de 5 en 5, Labrado ganó pero lució algo incómodo en sus movimientos, con problemas para cambiar de mano y mucho más terrenal. Queda por delante la cita de mitad de diciembre con el Gran Premio Félix de Alzaga Unzué (G1), donde sobre el césped de San Isidro, casi con seguridad, volverá a cruzarse con Luthier Blues (Le Blues), que dejó pasar el Maipú para acomodarse al máximo hacia ese compromiso.

A lo largo de toda la temporada los sprinters han ofrecido espectáculos y uno de los que más colaboró para que así fuera fue Labrado, el potrillo invicto que ratificó su liderazgo en la división y que tiene por delante un futuro todavía más brillante.