Ganador en dos ocasiones del Breeders’ Cup Mile, reescribió los libros del turf mundial; murió el domingo a sus 30 años en el Kentucky Horse Park, donde se encontraba retirado desde 2000

La hípica está repleta de historias increíbles, de esas carentes de “lógica”, si es que el mundo de las carreras de caballos la permite. Sin dudas que la de Da Hoss fue una de esas que caló profundo, que reescribió los libros, que mereció páginas y páginas en los medios más importantes del mundo. A sus 30 años, y después de pasar la mayor parte de su vida en el Kentucky Horse Park, allí donde antes estuvieron también los inolvidables John Henry (Ole Bob Bowers) y Cigar (Palace Music), el zaino murió el domingo último por enfermedades propias de su avanzada edad, y fue inevitable que los amantes del deporte recordarán sus hazañas inolvidables en las pistas.

Hijo de Gone West y Jolly Saint (Welsh Saint), y criado por el Fares Farm, Da Hoss nació un 18 de febrero de 1992 y durante las ventas de septiembre del año siguiente fue adquirido por el Wall Street Racing en apenas 6000 dólares, el precio más bajo que se pagó esa temporada por un hijo de aquél padrillo.

Había un motivo: Da Hoss tenía varios problemas físicos. Tras determinarse que podía tener un futuro en las pistas fue enviado a Turf Paradise y puesto al cuidado de Kevin Eikleberry, con el que fue invicto a los 2 años venciendo en cada una de sus 3 apariciones, incluído el ATBA Sales Stakes (L) en el tiempo récord de 1m7s1/5 para los 1200 metros.

Semejantes demostraciones hicieran que el 85 por ciento de Da Hoss fuera adquirido por el Prestonwood Farm, siendo enviado al Fair Hill training center para ser puesto al cuidado de Michael Dickinson y Joan Wakefield. Todo lo que vendría después sería aún mejor, pues reprisó venciendo en el Best Turn Stakes (G3) de Aqueduct, para luego llegar segundo en el Gotham Stakes (G2) y en el Illinois Derby (G2); quedarse con el Jersey Derby (G3) y volver a finalizar como escolta, ahora en el Swaps Stakes (G2), antes de conquistar el Del Mar Invitational Derby (G2).

Segundo en el Pegasus Handicap (G2) de Meadowlands, fracasaría por primera vez en el Breeders’ Cup Sprint (G1), paradójicamente, dentro de la serie que un tiempo después lo llevaría a la gloria. En 1996 se llevó el Fourstardave Stakes (G3) y a finales de esa temporada daría su primer gran golpe, prevaleciendo en el Breeders’ Cup Mile (G1) de Woodbine, en Canadá, superando al crack Spinning World (Nureyev).

En lo que sería uno de los regreso más fantásticos de todos los tiempos, y tras estar 715 sin competir, Da Hoss volvió en 1998 llevándose un allowance en Colonial Downs antes de intentar el doblete en el Mile, hazaña que lograría en el césped de Churchill Downs y derrotando por la cabeza al irlandés Hawksley Hill (Rahy).

Da Hoss sumó su primer Mile con Gary Stevens en sus riendas y la historia cuenta que Dickinson buscó al jinete para el doblete, pero Ron Anderson, agente del profesional, prefirió otro caballo, heredando John Velazquez la conducción del crack. El entrenador desafió al agente con una apuesta personal de 1000 dólares y el resultado está a la vista.

Lo de Da Hoss en ese Mile de 1998 fue increíble, dominando en el último salto. “Este fue el más grande regreso desde Lázaro. ¡Sólo tenía una carrera en 2 años!”, dijo Tom Durkin finalizando su relato de aquella carrera, en otra anécdota que rodeó la vida del campeón.

Da Hoss era castrado y en 2000 llegó a las praderas del Kentucky Horse Park para pasar allí su merecido descanso. A sus 30 años partió, pero sus memorias serán recordadas por siempre.