El hijo de Don Valiente aprovechó al máximo el ritmo apurado que marcó al frente Zillion Stars para llevarse el Gran Premio Miguel A. Martínez de Hoz (G1), el sábado sobre el césped de San Isidro

Por Diego H. Mitagstein

Desde que desembarcó de lleno en el césped le cambió la vida a Dalbornell, el caballo que este sábado en el Hipódromo de San Isidro ganó el Gran Premio Miguel A. Martínez de Hoz (2000 m), el primer G1 de cada temporada en nuestro país.

Es casi infalible en la grama el zaino que desde hace unos meses prepara Jorge Mayansky Neer, la pista en la que ganó debutando y donde en esta nueva etapa sumó otros tres lauros en 4 salidas, incluído el el Handicap Juan Esteban Bianchi, el Clásico Botafogo (G3) y, ahora, su primera perla de máxima escala.

Se esperaba un carrerón y así fue, aunque adelante no terminó ninguno de los más indicados, sino uno de esos caballos que venían en ascenso, que pedían pista y esperaban su oportunidad. No la desaprovechó el hijo del exportado Don Valiente, con un socio imparable como William Pereyra, jockey made in Argentina que está llamado a marcar época.

No fue una carrera fácil de resolver el Martínez de Hoz, con un desarrollo alocado donde el tordillo Zillion Stars (Cityscape) disparó adelante volando, poniendo a la par contra la espada y la pared al resto. Ir a buscarlo o esperar eran las dos opciones, no había más, había que decidirse.

Mientras el tordillo corría desbocado adelante bajo parciales de 23s28/100, 45s18/100 y 1m8s37/100, Juan Carlos Noriega y Sandino Ruler (Roman Ruler) fueron los encargados de perseguirlo, primero a distancia prudencial, pero ya en la curva acercándose. Más atrás quedaban Bamb Craf (Mastercraftsman) y Rodrigo Blanco y cuartos Pereyra y Dalbornell, adoptando una postura algo más conservadora.

Llegó la recta y todos jugaron sus cartas. Zillion Stars aguantó hasta donde pudo tras su táctica inexplicable, pero rápido lo desbordó Sandino Ruler. A esa altura, los ganadores empezaban a remontar abiertos, con una carga más pareja que espectacular, pero muy eficiente.

De pescuezo torcido, y abriéndose, Sandino Ruler se defendió con su calidad grande, pero Dalbornell ya no iba a desacelerar y lo superó en los 50 metros para terminar con medio cuerpo a su favor. Lejos, a otros 6 largos, Vespaciano (Daniel Boone) rescató un placé de G1 pero sin dar pelea nunca, y cuarto a 1 1/2 más cruzó Zillion Stars, todo tras 1m59s67/100.

Criado por el Haras El Paraíso, que tuvo una tarde descomunal al lograr 5 victorias, Dalbornell tiene por madre a la generosísima Bilboa (Incurable Optimist), que ya dio también al G3 Sausalero, a la titular clásica Sos Tan Sebi y al placé de G1 Spirit of Light, todos por Sebi Halo.

El Martínez de Hoz suele ser referencial para el Jockey Club a la hora de nominar su representante para el Longines Gran Premio Latinoamericano (G1), y los allegados a Dalbornell ya manifestaron que si se los invita, aceptarán. El problema es que en 2022 la prueba continental se correrá sobre la difícil arena del Hipódromo Chile, una cancha diametralmente opuesta a la de San Isidro. El zaino sabe de victorias en la tierra, de Palermo, muchísimo más liviana que la que lo esperaría del otro lado de la Cordillera, además de que, como se dijo, en el pasto es doble caballo.

Dalbornell festejó su primer triunfo de G1 en una carrera rara, con un desarrollo algo inesperado. Su campaña viene en ascenso, cada día corre más y no parece todavía haber llegado a su techo.