El hijo de Heliostatic madura en cada salida; en el lunes de Palermo se llevó el General Belgrano (G2)

Los progreso de Dancing Again no encuentran techo. Poco queda de aquél caballo que en el último cuatrimestre de 2018 debió apelar a la categoría alternativa para para alcanzar sus primeras dos victorias.Hoy el zaino es un fondista fuerte, importante, en evolución permanente. Ratificando un crecimiento realmente llamativo, y sólo “manchado” por el tratamiento prohibido que se le encontró en el Gran Premio de Honor (G1), el hijo de Heliostatic llegó a la conquista más importante de su trayectoria quedándose a pura guapeza con el Clásico General Belgrano (G2-2500 m), base del lunes feriado en el Hipódromo Argentino de Palermo y que se resolvió sobre pista de arena muy pesada.

Incontenible fue el avance en el derecho que desató el crédito del Stud Los Antiguos y que prepara Miguel Alfaro, que cuando encontró el hueco entre el puntero Kal Drogo (Roman Ruler) y el favorito Simbora (Cityscape) arrancó con todo. Habanero había saco ventajas por dentro, sin tener que esquivar rivales, pero Dancing Again lo alcanzó en la cuadra final para superarlo y sacarle medio cuerpo de ventaja al cabo de 2m37s85/100.

A 4 cuerpos, Balompié (Equal Stripes) cumplió una positiva reprise quedando tercero descontando abierto, mientras que Simbora volvió a rendir menos de lo esperado para completar la cuatrifecta. Justo es decir que Calcolatore (Tawqeet), uno de los máximos candidatos en la previa,a no fue de la partida.

De la cría del Haras San Ignacio de Loyola, Dancing Again llegó a su sexta victoria sobre 12 salidas, la tercera en el plano de los clásicos y la primera gradual. Ganó sobre 1200, 1400 y 1600 metros, y ahora sacó chapa de fondista llegando bárbaro a los dos kilómetros y medio. No hay límite por el momento para el crecimiento de Dancing Again, que en la maduración encontró la llave.