Con el corazón como bandera, tapó en el disco a Nacho Surge para llevarse el Clásico El Virtuoso, en Palermo

Es un verdadero placer para el hípico, un deleite, cuando un caballo pone tanto empeño para alcanzar una victoria como ocurrió este lunes con Dancing Again en el Clásico El Virtuoso (L-1600 m, arena), la primera de las dos carreras por encima del nivel común que incluyó la jornada en el Hipódromo Argentino de Palermo.

Con el corazón como bandera, el hijo de Heliostatic y Dancing Fashion (Lode) trabajó hasta el último segundo para quebrar en el salto final a Nacho Surge (Storm Surge) y dar la sorpresa en una contienda que desde la previa se adivinaba durísima.

Viniendo desde el fondo bajo la mano firme de Pablo Carrizo, el pupilo de Miguel Alfaro le dio continuidad a un momento estupendo, tanto que desde que llegó al nivel superior después de crecer en la categoría alternativa, ya sumó un par de clásicos listados y un handicap.

Dar La Paz (Roman Ruler) fue tercero, fallando el plan trazado para que el alazán de Santa Elena recuperara confianza, pero al menos le fue bastante mejor que al reprisante Mateco (Borrego) y al favorito Mario’s Van (Van Nistelrooy). Aquél, que volvía al ruedo después de superar una fractura, terminó sexto alejado y con Eduardo Ortega Pavón, su jinete, levantando. Mario’s Van, en tanto, cambió un montón de veces de mano cuando intentó avanzar en la recta, para recalar anteúltimo a casi 20 cuerpos.

Criado por el Haras San Ignacio de Loyola, Dancing Again decoró su victoria con un tiempazo de 1m34s7/100, y ahora exhibe un 50 por ciento de eficiencia, ya que terminó adelante en 5 de las 10 ocasiones en que salió a la pista. Da la impresión de que su techo aún no llegó y quizás la cercanía del Clásico Benito Villanueva (G2) sea un imán irresistible para un caballo que cada día que pasa corre un poquito más.