Nunca antes dos hijos de un caballo nuestro habían producido ganadores de G1 en un mismo día en los Estados Unidos; Gun Runner y Twirling Candy lo consiguieron

Por Diego H. Mitagstein

Habrá que bucear muy profundo en la historia para encontrar un hecho como el que se dio ayer en las pistas de los Estados Unidos; pero, si la memoria no falla, jamás sucedió algo parecido. En nada extraña que al cabo de una tarde única y maravillosa para nuestro turf el punto vinculante sea Candy Ride, el caballo argentino más influyente de todos los tiempos a nivel mundial en la reproducción ya, incluso, por delante de otro gigante como Forli (Aristophanes).

Lo del lunes fue formidable y da cuenta de dos hijos del crack produciendo con horas de diferencia ganadores de G1. Por un lado, Gun Runner llegando al doblete de máxima escala con su primera generación gracias a la conquista de Gunite en el trascendente Hopeful Stakes (G1-1400 m, arena, US$ 300.000 de bolsa) de Saratoga; por el otro, con el mucho más consolidado Twirling Candy saboreando la contundente conquista de Pinehurst (foto) en el Runhappy Del Mar Futurity (G1-1400 m, arena, US$ 300.500 de bolsa) de Del Mar.

No sólo Candy Ride es una fuente de corredores realmente notables pues, mientras camina con paso firme hacia la marca de 100 crías ganadoras clásicas, ya se ha consolidado como un padre de padrillos de los mejores de los últimos años, aportando líneas diferentes en los pedigrees a las más habituales, más allá de ser, por arriba, continuador de la rama de Mr. Prospector.

La aparición de Gun Runner es realmente excepcional. Campeón en las pistas, siendo considerado Caballo del Año en el norte y ganando carreras como el Breeders’ Cup Classic (G1) o la Pegasus World Cup Invitational Stakes (G1), ya cuenta con 10 productos ganadores y lidera entre los “freshman”.

Apenas un día antes, y también en Saratoga, Echo Zulu le daba su primer éxito de máxima escala al alazán en el haras venciendo en el Spinaway Stakes, sumándose ahora Gunite, como aquella, al cuidado de Steven Asmussen. Largó algo lento el zaino, pero cuando tomó velocidad rápido se ubicó adelante junto a los palos para desprenderse fácilmente en el derecho, con algunos “palos” sin demasiado sentido por parte del jockey Ricardo Santana Jr., cuando ya todo estaba definido.

En el disco, Gunite estableció 5 3/4 cuerpos de ventaja sobre Wit (Practical Joke), con Kevin’s Folly (Distorted Humor) en la tercera posición a otros 3 largos y todo tras 1m23s8/100 tras pasar los primeros 800 metros apenas por encima de los 44s. Según Asmussen, el potrillo encarará ahora la milla del Champagne Stakes (G1), como paso previo al Breeders’ Cup Juvenile.

En Del Mar, en tanto, Bob Baffert llegó a su décimo quinto triunfo en el Del Mar Futurity gracias a la notable labor que cumplió Pinehurst, que ratificó todo lo bueno que había hecho cuando debutó con un triunfo para postergar por 4 1/2 cuerpos a Finneus (Stay Thirsty) en aceptables 1m23s55/100. Como solía hacer Candy Ride, y en una característica que evidentemente pasa, Pinehurst lideró de principio a fin con Mike Smith en sus riendas para transformarse en el líder de la división en California.

La de este lunes fue una tarde histórica para el turf argentino en los Estados Unidos. Está claro que un tanto indirectamente, pero que dos hijos de un crack nacional hayan producido el mismo día crías ganadoras de G1 (¡y a los 2 años!) es un motivo de festejo y orgullo, otra vez con el “enlace” del mismo Candy Ride que hace 20 años no para de brillar en cualquiera de sus facetas, ya transformado en un antes y un después para nuestro turf.