La resolución se tomó en base a un decreto de la provincia de Buenos Aires; no quedaban demasiadas opciones y, claramente, en este caso, la salud está primero

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inalmente, luego de idas y venidas, y tal como adelantó Turf Diario en sus redes sociales a las 16,30 horas, cuando la noche del jueves terminó de caer el Hipódromo de San Isidro confirmó que la 36ma. edición del Longines Gran Premio Latinoamericano (G1), se correrá el sábado próximo sin la presencia de público, según lo establecido por el artículo tercero del decreto 2020-132-GDEBA-GPBA, emitido por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y con fecha del día.

El mismo establece “Suspender durante un plazo de 15 días a partir del dictado del presente decreto en el ámbito de la provincia de Buenos Aires la realización de todo evento cultural, artístico, recreativo, deportivo y social de participación masiva”. “El plazo podrá ser prorrogado según las recomendaciones efectuadas por el Ministerio de Salud. Las actividades y/o eventos que se encuentre programadas y cuya suspensión y/o reprogramación no resultare posible, deberán realizarse sin presencia de público, y aplicando en forma rigurosa las recomendaciones emitidas por las autoridades sanitarias”.

El Jockey Club tomó esta última posibilidad para realizar sin la presencia de espectadores su reunión, además de suspender todas las actividades aleatorias programadas. Si bien el parte enviado por el norte no hacía mención al tema, trascendió que el acceso sólo estará permitido a profesionales, peón del caballo, propietarios y un periodista por medio, además de sus respectivos fotógrafos.

Lo que todavía no se sabe es cómo se procederá con la fecha prevista en San Isidro para el miércoles próximo ni tampoco cómo seguirá la actividad una vez concluyan las reuniones ya diagramadas.

Una crisis mundial jugó una mala pasada a la organización de una carrera tan esperada como el Longines Gran Premio Latinoamericano, que prometía a los hípicos del continente un espectáculo de altísimo nivel técnico y con una carga emotiva elevadísima. Una pena hacia tanto trabajo de organización y un golpe al corazón del burrero, que siempre espera por este tipo de carreras. Lamentablemente, no hay opciones, la salud está primero.

Diego H. Mitagstein