La hija de Agnes Gold sorprendió a todos venciendo por medio cuerpo a la hija de Portal del Alto, que dominó con aires de ganadora cuando pisaron la recta

Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Montevideo, Uruguay)

MONTEVIDEO, Uruguay (Especial para Turf Diario).- Cerquita quedó la yegua argentina Escabiar de darle un final perfecto a su excursión hasta este lado del Río para correr la Longines Cup – Clásico Uruguay (G3-1600 m, césped), la prueba que acompaña al Longines Latinoamericano (G1) desde hace unos.

La hija de Portal del Alto corrió fenómeno y justificó todas las expectativas, insinuándose como vencedora al pisar el derecho y cediendo en la cuadra final ante la atropellada de la sorprendente Demi More (Agnes Gold), que la terminó venciendo por medio cuerpo para alegría de Raúl Cazalas y su Stud/Haras La Concordia.

Pudo haber ganado Escabiar, que quizás dominó demasiado temprano en una recta que a veces no parece larga, pero que no se termina nunca. Francisco Leandro ya tenía todo bajo control, habiendo despachado a las rivales más fuertes, pero José da Silva embaló abierta a la pupila de Antonio Cintra y pasó de largo. El jockey fue padre hace unos pocos días de Emily, que sin dudas llegó «con un pan bajo el brazo».

Fue de medio cuerpo la diferencia entre la ganadora y su escolta, con la también argentina Pepper Mill (El Prado Rob) corriendo fenómeno al completar la trifecta a 2 cuerpos, en una distancia corta para sus cualidades; la favorita Honra Real (Agnes Gold) quedó cuarta.

Curiosa la historia de Demi Moore, que La Concordia vendió de potranca y tuvo que recibir cuando su comprador la devolvió al no pasar los exámenes veterinarios. «Cuando me la trajeron ya sabía que no la iba a vender, porque tiene un pedigree espectacular. Hablamos de correr una condicional, pero como venía de arrimar en algunos clásicos decidimos apostarlo todo en la Longines Cup», comentó un eufórico Cazalas, que ahora se ilusiona con el Gran Premio Ciudad de Montevideo (G1), en el césped.

Escabiar y sus allegados se la jugaron en viajar a Montevideo para correr en una prueba con una dotación de dinero que ninguna carrera en la Argentina tiene, ni siquiera las más importantes, y a punto estuvieron de dar el grito grande, en una muestra de que aquello de que el que no arriesga no gana sigue tan vigente como siempre.