El Hipódromo de Río Cuarto fue escenario este domingo del regreso de las carreras de caballos, en pandemia

RÍO CUARTO, Córdoba (Especial para Turf Diario).- Después de más de 100 días, volvió a sonar la campana de largada en Argentina. Lejos todavía aún de comenzar las carreras en los hipódromos centrales, fue el Jockey Club de esta ciudad el que pudo por fin llevar adelante un programa, ganando primero el “Clásico de la Insistencia”, para conseguir el permiso por parte del Centro de Operaciones de Emergencia, y después el del propio retorno, envuelto en las medidas usuales de esta época, bajo un estricto protocolo y, por supuesto, sin público presente.

Utilizando una plataforma para jugar online, y recaudando alrededor de 1.200.000 pesos (cabe recordar que sólo el viernes después del mediodía pudo confirmarse la fecha) la pista riocuartense volvió a sentir el ruido de los cascos y, aunque sea de forma remota, la pasión del turf. Fue un bálsamo para el burrero, un volver a vivir, la raíz de la ilusión para que, poco a poco, los demás hipódromos argentinos puedan retomar su ritmo y permitir que los cientos de miles de familias que dependen de la hípica aquí se reencuentren con su modo de vida.

Fueron 13 los turnos que se resolvieron en Río Cuarto, con la base en el Handicap Alberto Cecchini (1400 metros, arena), donde se impuso el tordillo Sunset Trip (foto), un hijo de Qué Vida Buena criado en el Haras Don Florentino y que coronó el cuatriplete del padrillo, de la cabaña de la familia Grimaldi y del entrenador Martín Carezzana. También se corrió el Especial UTTA (1300 m, arena), para productos, donde terminó adelante León Candy (Lion’s Circle).

Aunque sea de forma extraoficial, el turf dio un primer paso en el domingo de Río Cuarto, con la ilusión de que pronto más pistas se sumen y de que, para agosto, llegue la onda expansiva hasta Palermo, San Isidro y La Plata.