En una actuación formidable, borró de un plumazo su no placé en la Breeders’ Cup abriendo su 2024 con una inapelable victoria sobre el césped de Gulfstream Park

Por Diego H. Mitagstein

Nunca uno se acostumbra a las cosas lindas, a las alegrías inmensas. Y por más que los caballos argentinos ya nos hayan regalado miles a nivel internacional, cada una que se va sumando a la lista se siente especial, distinta, única, como la que acercó la fantástica Didia, adueñándose de todos los aplausos este sábado en Gulfstream Park abriendo su 2024 con una formidable victoria en la Pegasus World Cup Filly & Mare Turf Invitational Stakes (G1), disputada sobre 1700 metros en el césped y con 500.000 dólares en premios.

Fue, al cabo, el mejor resultado para los sudamericanos que protagonizaron la serie de la Pegasus, pues los chilenos O’Connor (Boboman) y Master Piece (Mastercraftsman) llegarían quinto y último, respectivamente, en la World Cup (G1) y en la World Cup Turf (G1), que se resolvieron un ratito más tarde.

Aquella mueca de disgusto del entrenador argentino Ignacio Correas (h.), Nacho -para qué andar con vueltas- tras el no placé de su yegua en la Breeders’ Cup, cambió ahora por una sonrisa de las más amplias que se le hayan visto. Motivos, está claro, le sobraban, no sólo por la reivindicación de su -nuestra- crack, esa a la que nunca duda en catalogar como un fenómeno, sino por volver a ser protagonista en una gran cita de la hípica en los Estados Unidos, por su primera gran conquista en el hipódromo meca para los latinos.

Yegua de una consistencia única, mantuvo su invicto aquí sobre 1700 metros, estrenando a José L. Ortíz en sus riendas -reemplazando al francés Vincent Cheminaud-, que terminó resultando un factor decisivo para el resultado, y demostrando porqué es uno de los mejores, por más que Irad, su hermano, casi siempre se lleve todos los premios.

Finalmente favorita en las apuestas, la hija de Orpen fue la de siempre, pero fue otra. Ya lo había anticipado Nacho en su entrevista con Turf Diario del jueves último: “En la Breeders’ Cup nunca fue la idea venir tan lejos, y ahora espero verla a 2 ó 3 cuerpos de las punteras, no mucho más, y ojalá se haga bien movida para ayudarla cuando llegue la hora de cambiar de ritmo”. El cuidador la vio cerquita, pero el trámite finalmente se hizo lento, con Accomplished Girl (Street Boss) durmiendo en la punta con un parcial para la media milla de 48s62/100.

Ortíz no quiso complicaciones y ubicó a Didia segunda, pues en esos parciales esperar iba a ser prohibitivo. Así, la argentina cobró más protagonismo en la curva, dominó al pisar la recta y, a la hora de acelerar, fue esa tromba de cada carrera, rematando en 5s76/100 para la cuadra final, haciendo imposible que sus rivales la alcanzaran.

Al pescuezo, Surprisingly, una hija de Mastery, por Candy Ride, fue segunda, con Ruby Nell (Bolt D’Oro) en tercero a 1 1/2 cuerpo, aunque pareció que podrían haber dado dos vueltas que a Didia no le ganaban más. Incluso, Ortíz no pegó en el final. El tiempo de 1m40s90/100 fue excelente, por cierto.

Criada por La Manija y portando los colores del Merriebelle Stable, los mismos que antes llevó la fenomenal Blue Prize (Pure Prize), a la que Nacho llevó a ganar el Breeders’ Cup Distaff (G1), Didia llevó su récord a 10 triunfos en 15 salidas y dejó sus ganancias por encima del millón de dólares: 1.074.109.

La victoria le entregó un pase directo para el Qatar Nassau Stakes (G1) en Goodwood, Inglaterra, pero seguramente se la vuelta a ver en acción en Keeneland. El objetivo estará en darle categoría de G1 en el norte y en buscar la revancha en la Breeders’ Cup. ¡Qué manera de soñar con semejante campeona!