La hija de Orpen dominó al pisar la recta y despachó con facilidad a sus rivales; ahora irá por el Gran Premio Enrique Acebal (G1) y por la consagración

El proceso selectivo de las potrancas sobre el césped del Hipódromo de San Isidro encontró en Didia una figura de proyección. De regreso a la cancha donde había salido de perdedora a finales de julio, y tras un lejano cuarto de Carta Embrujada (Storm Embrujado) en el Gran Premio Polla de Potrancas (G1) sobre la arena de Palermo, la reservada del Stud-Haras La Manija brilló como nunca antes para ganar el Clásico Federico de Alvear (G2-1800 m) y sacar pasaje con el sello de candidata hacia el Gran Premio Enrique Acebal (G1), que en unas semanas consagrará al cabo de sus dos kilómetros a la número uno de la camada en el escenario del Jockey Club.

La hija del gran Orpen marcó un campo de distancia con sus seis rivales, en una actuación que la tuvo como protagonista excluyente en la recta final, frente a las tribunas, esas que después de más de un año volvieron a mostrar público en sus escalinatas, dándole un aire muy diferente a la tarde, un “sonido ambiente” que tanto se extrañaba.

Didia largó bárbaro, presta, asumiendo un comando temprano y que luego cedería ante el avance por fuera de Forti Guadalupe (Fortify). Acertada la decisión de William Pereyra en las riendas de la ganadora, que la dejó a las patas de la puntera, siempre a una distancia prudencial, con el resto moviéndo expectante y la favorita Love Story (Agnes Gold) cerrando la marcha.

Los cambios sólo llegaron al llegar el derecho, cuando abierta Didia cobró mayor protagonismo, alcanzó y superó a la vanguardista y rápidamente abrió ventajas. Amagó Love Story con descontar, pero cuando Pereyra le pidió el remate a la pupila de Luciano Cerutti su respuesta no pudo ser mejor. Con andar sólido se desprendió aún más hasta totalizar en la meta 6 cuerpos de ventaja sobre la preferida del publico, que por uno más dejó tercera a Super Dakota (Super Saver), con Forti Guadalupe cansándose hasta recalar cuarta a otros 6 largos, todo tras 1m50s13/100, un tiempo que dice poco, aunque con la cancha extremadamente abierta.

Didia se convirtió en el ganador clásico número 73 para Orpen en Argentina, 43 de los cuales se impusieron en pruebas de grado. Por línea materna la ganadora del Alvear aporta una rama brasileña de un viejo pedigree nacional de gran vigencia. Ocurre que Delambre (Rainbow Corner), la madre de la ganadora, ya había producido antes a Davide (Orpen), que fue campeón en Singapur, al placé de G1 Dedini (Orpen) y a Delirada (Orpen), esta el vientre del excelente Tetaze (Equal Stripes), titular del último Longines Gran Premio Latinoamericano (G1) y que esta temporada se inició como reproductor en La Mission Robles.

El Gran Premio Enrique Acebal aguarda ahora a Didia, ofreciéndole la posibilidad de consagrarse como la mejor potranca del año en el césped. Tentador.