Enorme favorito, el reservado de San Benito se impuso de punta a punta y por 12 cuerpos en la central de San Isidro

Siempre se dice que las carreras hay que correrlas. Que por más fáciles que parezcan en la previa, los imprevistos en materia de hípica siempre están a la orden del día para arruinar el triunfo más anunciado. Pero no fue el caso con Don Empeño en el Clásico Orange (L-1400 m, arena), la prueba central del miércoles en el Hipódromo de San Isidro, donde el reservado de San Benito tuvo una actuación acorde al apabullante $ 1,10 que prometía en el totalizador.

Después de reprisar con una gestión convincente en Palermo, el hijo de Exchange Rate se convirtió en ganador de black-type con otra labor para poner en un cuadrito, con esfuerzo mínimo de por medio y abriendo un horizonte donde no parece haber límite alguno. Siempre se lo tuvo como un caballo diferente, de los buenos, pero su campaña lo llevó a toparse rápido ante los referentes de la media distancia.

Ahora, pandemia mediante y maduración a la vista, Don Empeño crece y crece, como lo demostró al batir de punta a punta a los 5 rivales que le salieron al cruce en el norte, llegando al disco con 12 cuerpos de ventaja sobre Dantalion (Mutakddim), marcando espectaculares 1m21s51/100 luego de establecer parciales sostenidos de 24s84/100, 47s37/100 y 1m9s81/100 para los 400, 800 y 1200 metros, respectivamente.

Con Fabricio Barroso, el jockey de la casa, en sus riendas, y bajo la preparación del imparable Carlos D. Etchechoury, Don Empeño es otro capítulo clásico para una familia que le viene dando satisfacciones surtidas a San Benito, ya sea con la campeona Doña Ley (Orpen), su madre, o con la inolvidable Doña Polenta (Candy Stripes), su abuela.

Foto HSI